A través de una resolución, la Dirección General de Escuelas de Mendoza determinó que todos los alumnos de carreras terciarias deberán leer al menos un libro completo por cada materia que cursen.

Esta medida fue tomada en base a un dato preocupante: un gran porcentaje de alumnos de cuarto año de los profesorados de Mendoza mostraron dificultades para comprender los textos que leen.

«A través de las pruebas Enseñar de hace dos años y en base a unas encuestas realizadas por UNESCO, determinamos que hay una escasa experiencia de lectura completa de muchos docentes. Pueden recordar poco los textos completos de lectura. No es un problema sólo de Argentina y tiene que ver con que se ha profundizado la lectura de apuntes», dijo a Cadena 3 Emma Cunietti, directora de Educación Superior de Mendoza.

Para Cunietti, una de las características del aprendizaje actual es la «lectura fragmentaria».

«Nuestros jóvenes tienen muchos hábitos de lectura de pantalla y es también una capacidad pero esto hace que no se desarrolle otra capacidad como es la lectura secuencial y completa».

A partir de esto, la Coordinación de Educación Superior estableció, a finales de agosto, a través de la Resolución 121-CGES-2019 la obligatoriedad del abordaje de textos completos.

«La idea es que si un estudiante transita la formación docente con entre 35 y 42 materias, cuando haya terminado tenga la experiencia de haber leído al menos 35 o 40 libros completos», dijo.

Según Cunietti, no es necesario que los libros sean 100% académicos, sino que problematicen algún tema en particular».

«Es un hábito que se ha ido perdiendo pero el problema es que se pierda la capacidad porque la lectura completa genera la capacidad de contextualización y de vocabulario que no se desarrolla con otro tipo de lectura», contó.