Sebastian Vettel tiene motivos de sobra para sonreír en la Fórmula 1. Gracias a una notable estrategia de Ferrari, el piloto alemán fue el amo y señor en el trazado callejero del Gran Premio de Singapur, que se corrió, como es habitual, en el siempre espectacular turno nocturno.

Su escolta fue el monegasco Charles Leclerc, que venía de ganar las últimas dos competencias, para decretar así el 1-2 para los pilotos del Cavallino Rampante. La escudería italiana suma tres triunfos consecutivos y marcha invicta luego del receso veraniego en la máxima categoría del automovilismo mundial que había terminado con un dominio abrumador de los Mercedes.

El podio lo completó el holandés Max Verstappen, a bordo de un Red Bull, mientras que el británico Lewis Hamilton debió conformarse con un insípido cuarto lugar por delante de su coequiper, el finlandés Valtteri Bottas. Sí, fue una muy mala carrera para Mercedes, que igualmente sigue al frente del campeonato de Constructores.

Para Vettel fue su primera victoria luego de más de un año sequía. La última vez que había llegado primero había sido en el GP de Bélgica, en Spa Francorchamps, la temporada pasada. Pasaron 22 carreras desde entonces. Esta vez la clave fue haber acelerado a fondo en la única parada que hizo a lo largo de la carrera para aventajar a Leclerc y Hamilton.

También se trató para Vettel de una leve revancha del mal trago vivido meses atrás en Canadá, cuando fue penalizado y desplazado al segundo lugar luego de ser el primer en ver la bandera de cuadros.

Desde sus época en Red Bull, Vettel parece sentirse muy a gusto en el trazado callejero del sudeste asiático. Ya lleva cinco triunfos en ese escenario, uno más que Hamilton.

Pese a la pobre carrera, Hamilton se mantiene al frente de las posiciones con 294 puntos y mucha comodidad, seguido por Bottas con 229. Leclerc y Verstappen acumulan 200 y Vettel ahora tiene 195.