El planeta tierra es único ya que nació tras el impacto de un objeto mayor que Marte y porque es el único del Sistema Solar que cuenta con un satélite doble y excepcionalmente grande: la Luna.

Si no existiera la Luna, desaparecerían los eclipses y las noches serían mucho más oscuras. Las mareas también serían diferentes: más pequeñas, casi de un tercio de las actuales.

Pero lo más interesante sería lo que sucedería al planeta. La presencia de la Luna frena la rotación terrestre, aunque del orden de unos pocos microsegundos por año. 

Los 5.000 millones de años que lleva el planeta dando vueltas alrededor del Sol significa un buen pico: sin Luna el día no duraría 24 horas, sino entre 6 a 8 horas.

Eje de la tierra

Sin la Luna la orientación del eje de la Tierra no se mantendría estable y experimentaría variaciones caóticas con el tiempo. Que haya una sucesión regular de las estaciones durante millones de años es gracias a la Luna.

Marte, por ejemplo, tiene dos lunas minúsculas y su eje de rotación ha cambiado 60º en los últimos 10 millones de años. 

Las consecuencias climatológicas de una variación caótica del eje de rotación harían muy difícil que la vida evolucionara como lo ha hecho en el planeta.