El analista de acústica marina de la Armada de Estados Unidos, Bruce Rule, aseguró que la fuerza de la explosión que afectó al ARA San Juan el 15 de noviembre de 2017 mató al instante a toda la tripulación en aproximadamente 30 milisegundos.

Rule, experto en accidentes de submartines y eventos acústicos, había sido el primero en advertir que los 44 argentinos fallecieron por una implosión de manera instantánea.

Su aporte fue crucial y parte de la operación de ubicación del submarino en las aguas del Atlántico Sur se hizo a partir de su análisis. El buque Ocean Infinity utilizó el reporte de Rule, entre otras fuentes, para encontrar el lugar del naufragio y los restos de la nave hundida.

  • «Antes de que el ARA San Juan se sumergiera a las 11.52 GMT (8.52 am de Argentina) del 15 de noviembre de 2017 para escapar de los peligrosos efectos de una tormenta severa, el submarino había enviado mensajes que confirmaban que la inundación del espacio correspondiente a la batería delantera había provocado un cortocircuito eléctrico en las celdas de la batería en ese compartimiento».
  • «Estos cortocircuitos separan cualquier agua que se encuentre presente allí en hidrógeno -un gas altamente explosivo, inodoro e incoloro- y oxígeno. El hidrógeno generado por las inundaciones en el San Juan se acumuló lentamente a niveles peligrosos alrededor de las 13.30 GMT (10.30 de Argentina), cuando una chispa estática producida por acciones de la tripulación o por maquinaria motorizada provocó que el hidrógeno explotara”.
  • “La fuerza de esa explosión mató al instante a toda la tripulación del San Juan en aproximadamente 30 milisegundos (0,030s). Como el tiempo mínimo para el reconocimiento humano de cualquier evento es entre 80-100 milisegundos, la tripulación no estaba al tanto del evento. Murieron sin experimentar dolor o ansiedad”.
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  • “El San Juan, aún intacto, se hundió lentamente hasta colapsar (implosionar) a las 13.51 GMT (10.51, hora local) a una profundidad de 468 metros en 35 milisegundos. La fuerza de ese evento dividió al San Juan en varias secciones principales y creó una enorme señal acústica que se detectó a distancias de hasta 7.730 km. El análisis de esa señal detectada por sensores submarinos de la Organización del Tratado de Prohibición Completa de los Ensayos Nucleares en los océanos Atlántico e Índico (CTBTO) confirmó la duración y la profundidad de la implosión y la liberación de energía: igual a una explosión de 5216 kg de TNT.
  • “El casco del San Juan, ahora en varias secciones principales, impactó en el fondo a aproximadamente 1353 GMT (10.53, hora local) en el borde de un cañón submarino a profundidades de entre 926 y 945 metros”.

El estadounidense destacó que no estaba de acuerdo con la hipótesis de la Comisión Investigadora bicameral sobre que el incendio fue de alguna manera controlado hasta que uno de los tripulantes abrió la puerta del compartimento de la batería para evaluar la situación, permitiendo que el fuego se expandiera explosivamente a través del submarino.

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«Si ese hubiera sido el caso, algún miembro de la tripulación seguramente habría liberado una boya a modo de señal de emergencia, y aparentemente nadie lo hizo. Esa es una fuerte evidencia de que el primer evento fue la explosión de hidrógeno la que mató a toda la tripulación en 30 milisegundos», aseveró Rule.