El Obispo Diocesano destacó la aprobación del milagro por intercesión del fraile catamarqueño como “un regalo de la Virgen” en este camino hacia los 400 años de su presencia entre nosotros. Y llamó a conocer más su vida consagrada a Dios y a la Iglesia.

Piedra Blanca, la tierra natal de Fray Mamerto Esquiú, se vistió de fiesta para vivir a pleno el importante paso en el camino hacia la Beatificación del humilde fraile catamarqueño, tras conocerse la aprobación de un milagro atribuido a su intercesión, por parte de la Comisión Médica convocada por el Vaticano. Ahora, la Causa será analizada por la Comisión de Teólogos, y finalmente llegará a manos del Santo Padre Francisco, para el decreto definitivo.

El jueves 21 de noviembre, desde horas tempranas, la comunidad del vecino departamento, en comunión con el resto de la diócesis, se puso en oración durante toda la jornada, culminando con la Eucaristía.

Para realzar la ceremonia, fueron trasladadas las reliquias del Venerable franciscano, desde la Catedral Basílica y Santuario de Nuestra Señora del Valle hasta el templo parroquial de San José. Desde allí fueron llevadas en procesión hasta la Casa Natal, donde el Obispo Diocesano, Mons. Luis Urbanč, presidió la Santa Misa, concelebrada por el párroco de la zona, Pbro. Juan Olmos, y Fray Ronén Espósito Strauss, de la comunidad franciscana de Catamarca.

Gran cantidad de fieles y devotos se reunieron para participar de los actos litúrgicos, junto con las autoridades civiles, encabezadas por el Intendente de Fray Mamerto Esquiú, Dr. Guillermo Ferreyra; autoridades y miembros del Concejo Deliberante; el Senador Departamental, Prof. Oscar Vera, entidades del medio, instituciones eclesiales, gauchos y el pueblo en general.

En su homilía, Mons. Urbanč expresó: “Para la Iglesia de Catamarca, hoy es un doble motivo de júbilo: celebramos la Fiesta de la Presentación de la Virgen María en el templo, y para nosotros, de modo particular, en Roma, sea ha dilucidado un trabajo importantísimo que se venía haciendo, como es la investigación científica de un supuesto milagro por intercesión de Fray Mamerto. Los peritos médicos, quienes ya venían con sus conclusiones, cada uno por su cuenta, las compartieron ante la Comisión de la Congregación para la Causa de los Santos; y qué hermoso que unánimemente han coincidido que no pueden explicar lo que sucedió con la curación de la niña de Tucumán”.

“Por eso estamos acá, y les agradezco de corazón porque a lo largo de toda la jornada han peregrinado aquí, a la Casa Natal de Fray Mamerto, donde estaba expuesto el Santísimo, los niños, profesores y maestros de los distintos colegios y escuelas de Fray Mamerto Esquiú. Y estamos culminando esta jornada de acción de gracias con la celebración de la Misa. Les agradezco que estén aquí presentes en gran número y que lleven esta alegría a todos sus hogares, porque la alegría tiene que continuar”, manifestó.

El Pastor Diocesano dijo que “la Virgen nos hace un hermoso regalo en coincidencia con la fiesta de su presentación”, ya que “la Virgen María ha ocupado un gran lugar en el corazón de Fray Mamerto Esquiú”. En esta línea, afirmó que “la Virgen María está alegre en el Cielo, porque uno de los hijos que Ella ha cuidado, uno de los hijos que la han venerado, será elevado a la gloria de los altares, para que nosotros también vivamos santamente. Este paisano nuestro nos tiene que ayudar a ser santos. Por eso, grita de júbilo, María, porque uno de tus hijos de Catamarca será elevado a la gloria de los altares”.

También aseveró que así como “María abrió su corazón y sus purísimas entrañas para que Dios habite en medio del pueblo, nosotros podemos y debemos concebir a Jesús en nuestro corazón. Eso es lo que hizo Fray Mamerto Esquiú. Qué buena madre tuvo Fray Mamerto, qué fe tenía, porque cuando era chico y estaba muy enfermo lo confía a Dios y a la protección de la Madre del Valle y de Francisco de Asís, y después hará vista de pequeñito el hábito franciscano”.

En este sentido, señaló que “Fray Mamerto Esquiú es fruto de la educación de sus padres”, y deseó que “ojalá que ahora, fruto de este paso tan importante para Catamarca, muchos niños, adolescentes y jóvenes quieran ser sacerdotes, quieran ser un fraile franciscano”. Por ello, “le pedimos a Fray Mamerto que surjan muchas vocaciones de nuestras familias, como surgió de la familia de Don Esquiú, que nos ha regalado a este gran Santo”.

En otro tramo de su predicación, el Obispo afirmó que “Fray Mamerto Esquiú era un hombre libre, no estaba atado a ningún título”, él “tenía puesta su mirada en Dios, porque el único que nos libera es Dios”.

“Ojalá que la figura de Fray Mamerto se instale en el país y nos ayude a rellenar tantas grietas que hay, y que solamente se las puede rellenar cuando hay amor, y para que haya amor hay que ponerlo a Dios, porque Dios es amor”, manifestó, exhortando a que “volvamos a meterlo a Dios en nuestra sociedad, en nuestros hogares, respetemos a Dios en nuestra sociedad, en nuestros hogares, porque así se superan las grietas. Eso es lo que predicó Fray Mamerto, escuchémoslo, conozcamos sus escritos, léanlos, y pongamos en práctica sus enseñanzas y también los ejemplos de vida que dio”.

Como corolario de esta gran fiesta de la fe, los fuegos artificiales surcaron el cielo chacarero que se confundieron con las expresiones de júbilo de los presentes.