Los presidentes del Senado y de la Cámara de Diputados, Cristina Kirchner y Sergio Massa, dispusieron congelar por 180 días las remuneraciones mensuales que reciben los diputados y senadores nacionales, como así también las autoridades superiores y el personal político del Congreso. Ambos firmaron esta tarde sendas resoluciones, por las cuales quedarán sin efecto los aumentos programados hasta marzo.

La oposición avaló la decisión del oficialismo aunque le dobló la apuesta: el presidente del interbloque de diputados de Juntos por el Cambio, Mario Negri, anunció que presentará un proyecto para que los otros dos poderes del Estado (el Ejecutivo y el Judicial) también congelen sus remuneraciones por 180 días. La iniciativa propone incluir a los entes descentralizados y a los bancos oficiales; asimismo, instará a las provincias y a los municipios a que adhieran a la medida.

«Hace falta que todos los sectores del Estado den las mismas señales si realmente se quieren buscar soluciones integrales para la Argentina», señalaron los diputados de Juntos por el Cambio.

La decisión de Massa y de Cristina Kirchner de congelar las remuneraciones de los legisladores nacionales y de los funcionarios legislativos de mayor jerarquía se originó tras la polémica que desató la megaley de emergencia económica, aprobada la semana pasada, por la cual se suspende, por 180 días, la movilidad de los haberes jubilatorios, salvo aquéllos correspondientes a los regímenes de privilegio que benefician a jueces y diplomáticos.

«Resulta imprescindible transitar el camino de la austeridad en la función pública, guiados por la ética de la solidaridad y promoviendo políticas acordes a la realidad», rezan las resoluciones firmadas esta tarde por los presidentes de ambas Cámaras.

En la actualidad, el sueldo de bolsillo de un diputado nacional, a noviembre pasado, ronda los $161.000. Además, aquellos diputados cuyo domicilio real se encuentra ubicado fuera de un radio de 100 kilómetros de la Capital perciben, en concepto de desarraigo, un suplemento que equivale a un 14,21% del total de la dieta. Además, pueden sumar un plus si optan por percibir sumas fijas de dinero en concepto de «movilidad» -que pueden ser de 10.000, 20.000 o 30.000 pesos según la opción elegida- en lugar de los tramos aéreos y terrestres.

En tanto, un senador nacional cobra una remuneración mensual mayor que la del diputado: a noviembre pasado su sueldo de bolsillo promedió los $163.000, a los que se suman otros $20.000 por gastos de representación. También cobran plus por desarraigo y movilidad.

Si bien la oposición no fue consultada por la decisión que adoptaron Massa y Cristina Kirchner, lo cierto es que quienes primero plantearon la propuesta de congelar las dietas de los legisladores fueron los senadores de Juntos por el Cambio, bloque presidido por el radical Luis Naidenoff. En efecto, en un proyecto de resolución los senadores de Pro y de la UCR propusieron que esta medida se extienda por seis meses, el tiempo que durará el congelamiento de la movilidad jubilatoria.

«Entendemos que la política no puede quedar ausente del esfuerzo que se le pide al resto de la sociedad. Sería contradictorio exigir a los jubilados que resignen una porción de sus ingresos mientras que los legisladores nacionales aumentan sus dietas», planteó Naidenoff.