Veintitrés horas duró en Diputados el debate del proyecto de Interrupción Voluntaria del Embarazo. Lo más sustancioso ocurrió de madrugada cuando en intercambios de mensajes entre diputados y gobernadores finalmente hubo cambios de postura para garantizar la media sanción con 129 votos a favor y 125 en contra. A las 6 de la mañana el resultado era adverso para los militantes de la opción verde. Ya por la mañana irrumpió en el recinto Elisa Carrió que defendió la opción contraria y denunció incluso a los propios: “Hubo cambios y manipulación de votos durante la madrugada”, acusó.

En diciembre último la media sanción de la Ley de Solidaridad Social (Emergencia Económica) se extendió durante 20 horas y hubo hasta bromas entre los diputados por errores producto del cansancio por el sueño. La ley se votó de madrugada en el Senado aunque con un debate abreviado de diez horas. También se sancionó de madrugada la Ley del Matrimonio Igualitario. Y la paridad de género en las listas de candidatos. “Nos podemos quedar, tanto sueño no tenemos”, propuso Victoria Donda a la 1.30 de la madrugada de la última y maratónica sesión ordinaria del 2017 cuando mujeres, con ayuda de algunos diputados, impusieron el proyecto sin que fuera aceptado en Labor Parlamentaria.

Y hubo decenas de proyecto, muchos polémicos y denunciados a la Justicia como la reforma laboral de la Alianza, que se trataron mientras gran parte de la sociedad descansaba, a veces incluso en sesiones donde hubo iniciativas casi escondidas dentro de paquetes con varias leyes de contenido desconocido hasta para los propios legisladores. El voto no positivo de Julio Cobos contra la resolución 125 que establecía retenciones al campo tuvo lugar el 17 de julio del 2008 a las 4 y 20 de la madrugada. El desempate del vicepresidente fue el fin de su vínculo personal con la entonces presidenta Cristina Fernández.

Ahora Massa, que asumió en diciembre como diputado nacional y fue electo presidente de la Cámara que integra, impulsa un proyecto que deberá tratar, en sesiones ordinarias, la Comisión de Peticiones, Poderes y Reglamentos.

La iniciativa, dijeron allegados a la Presidencia, una de las pocas oficinas donde esta semana se vio actividad, propondrá que las sesiones se interrumpan a las 22 horas y que se reinicien a la mañana sin necesidad de volver a reunir quórum. Sucede que ante proyectos con muchas diferencias entre oficialismo y oposición el quórum, la mitad más uno de los diputados del cuerpo necesarios para abrir la sesión, es una herramienta utilizada como freno. Y la razón para que se sostengan sesiones de un día de duración o que se extiendan durante la noche es la dificultad para volver a reunir quórum en caso de interrupción. Se han vista tretas y picardías para la caída de la sesión como también personal de la Cámara en tiempos de Julián Domínguez que repartían golosinas y chocolates para mantener en sus bancas a los legisladores.

El proyecto massista también promueve que las cuestiones de privilegio se discutan al final de la sesión, no al principio ni durante su realización. “En ocasiones hay 4 horas de cuestiones de privilegio”, se quejaron en su entorno. También han sido una manera de sentar posición y de extender los debates en un intento por frenar alguna ley como ocurrió en diciembre del 2017 cuando Cambiemos impulsó una reforma laboral y del kirchnerismo se intensificaron las cuestiones de privilegio y hubo largas listas de oradores. Afuera, rodeando al Congreso, hubo incidentes, violencia y represión.

El tercer punto de la reforma que busca para la cámara que presidió antes su amigo Emilio Monzó es que haya reuniones de comisiones en el interior del país a través de acuerdos con universidades.

“Hay que darle más prestigio al Congreso”, argumentaron ante una consulta de Infobae quienes estudian la iniciativa y que señalaron que se dejará el sistema de control de presentismo puesto en marcha por la administración anterior.

Finalmente hay una idea de sumar tecnología dentro del recinto para evitar errores como los que se vieron en la sesión donde se trató la emergencia económica con los cambios de artículos o los reclamos por no contar con la última redacción de cada proyecto. Para eso se colocarían pantallas en cada una de las bancas en las que se visualizaría lo que se debate en el momento. Y en paralelo a Diputados TV, la señal que transmite en vivo las sesiones, se transmitiría vía redes sociales la participación de cada diputado.

Sobre cada posible reforma el argumento es más o menos el mismo: “Facilitar el acceso a la información y la transparencia de lo que ocurre dentro del recinto”