Ervina y Prefina son dos hermanas siamesas centroafricanas que nacieron unidas por el cráneo y fueron separadas a través de una compleja difícil intervención quirúrgica en el hospital Bambino Gesú del Vaticano, en Roma. Es la primera vez en la historia que esto sucede.

La operación tuvo lugar el pasado 5 de junio, duró 18 horas y en ella tomaron parte 30 médicos y sanitarios. Un mes después de esta complicada intervención, las dos hermanas están bien y el sistema venoso funciona correctamente.

Ervina y Prefina nacieron en 2018 en la ciudad suroccidental centroafricana de Mbaiki, cerca de la capital, pero para sorpresa de todos estaban unidas por el cráneo, por la parte de la nuca.

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Separaron a siamesas unidas por el cráneo Ervina y Prefina son dos hermanas siamesas centroafricanas que nacieron unidas por el cráneo y fueron separadas a través de una compleja difícil intervención quirúrgica en el hospital Bambino Gesú del Vaticano, en Roma. Es la primera vez en la historia que esto sucede. La operación tuvo lugar el pasado 5 de junio, duró 18 horas y en ella tomaron parte 30 médicos y sanitarios. Un mes después de esta complicada intervención, las dos hermanas están bien y el sistema venoso funciona correctamente. Ervina y Prefina nacieron en 2018 en la ciudad suroccidental centroafricana de Mbaiki, cerca de la capital, pero para sorpresa de todos estaban unidas por el cráneo, por la parte de la nuca. El hospital de Mbaiki no estaba preparado para un caso similar y las hermanas fueron derivadas al centro que el papa Francisco mandó equipar en Bangui. Allí las conoció la directora del «Bambino Gesù», Mariella Enoc, quien decidió llevarlas a Roma. Enseguida se creó un equipo para estudiar el caso utilizando tecnología tridimensional para reconstruir el cráneo de las siamesas y solucionar el reto más complicado: la separación no del hueso, sino del sistema venoso que riega la zona y que compartían.

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El hospital de Mbaiki no estaba preparado para un caso similar y las hermanas fueron derivadas al centro que el papa Francisco mandó equipar en Bangui. Allí las conoció la directora del «Bambino Gesù», Mariella Enoc, quien decidió llevarlas a Roma.

Enseguida se creó un equipo para estudiar el caso utilizando tecnología tridimensional para reconstruir el cráneo de las siamesas y solucionar el reto más complicado: la separación no del hueso, sino del sistema venoso que riega la zona y que compartían.