Durante la mañana del 8 de diciembre, día de la Inmaculada Concepción de María, se celebró la Misa Solemne presidida por el Obispo Diocesano, Mons. Luis Urbanc, y concelebrada por numerosos sacerdotes del clero diocesano.

Debido a la pandemia, participó un número reducido de fieles, observando las medidas sanitarias y de seguridad, en el interior del templo, también afuera se ubicaron aquellos que no pudieron ingresar.

“Nos hemos congregado para celebrar la Solemnidad de la Pura y Limpia Concepción de la Virgen María y para dar gracias por el Año Mariano Nacional que hemos ofrecido para agradecer a Dios por los 400 años de continua presencia de la Virgen Santa, por medio de esta sagrada imagen, que veneramos y custodiamos en este santuario”, comenzó expresando Mons. Urbanc en la homilía.

“También vamos a dar gracias en esta Eucaristía por el regalo que tuvimos, como provincia y como nación, porque el Papa, el pasado mes de junio, nos ha dado la feliz noticia de la beatificación de nuestro querido fray Mamerto Esquiú, el próximo 13 de marzo de 2021, octavo aniversario de su elección como Sumo Pontífice de la Iglesia Católica y Apostólica. A su vez, le pediremos que nos ayude a prepararnos como comunidad diocesana a esta gran celebración, primera de esta índole en tierra catamarqueña”, agregó.

Respecto de la solemnidad de la Inmaculada Concepción, que se celebra cada 8 de diciembre, el obispo afirmó que “nos ofrece un gran mensaje de vida”. “La carta a los Efesios nos habla de ese destino deslumbrante que Dios ha diseñado para todos: «ser santos e irreprochables ante Él por el amor»… Al proponernos esta lectura, la Iglesia quiere que, en María, contemplemos nuestro propio destino ya realizado…”. Luego acotó: “Lo que la carta a los Efesios dice de todos los creyentes, el evangelista Lucas lo dice en particular de María de Nazaret. Ella es la «llena de Gracia»,… por ello es “santa e inmaculada”.

Más adelante, Mons. Urbanc sostuvo que “la santidad inicialmente regalada María tuvo que hacerla presente, activa, poniendo su decisión. En torno a ella había violencia, avaricia, lascivia, resentimiento frente al poder romano, y tantas otras manifestaciones del mal; y Dios no la sacó de ese ‘pecado ambiental’, sino que la robusteció para que no sucumbiese a él, para que fuese capaz de discernir y optar”.

“Es la fiesta de la fidelidad de Dios hacia la creatura humana, y de nuestro‘sí permanente’, en el SÍ de María, a lo iniciado por Dios en nosotros, por medio de la Pasión, Muerte y Resurrección de Jesucristo”, reflexionó.

“Y, para concluir, ahora me dirijo a Ti, Madre del Valle, para decirte en nombre de todos tus devotos y peregrinos: «Virgen Santa e Inmaculada, que eres el orgullo del pueblo catamarqueño y el amparo maternal de esta ciudad, nos acogemos a Ti, con amor, fe y esperanza… Eres bella, Virgen María. En Ti se hizo carne la Palabra de Dios. Ayúdanos a estar siempre atentos a la voz del Señor, que no seamos sordos al grito de los pobres, que el sufrimiento de los enfermos y de los oprimidos no nos encuentre distraídos, que la soledad de los ancianos y la indefensión de los niños no nos dejen indiferentes, que amemos y respetemos siempre toda vida humana… Eres la Pura y Limpia Concepción, Virgen María. Escucha nuestros ruegos. Que el amor misericordioso de Dios nos cure, y que su poder salve a nuestro pueblo argentino y al mundo entero. Y acompáñanos en la preparación de todos los catamarqueños para participar en la beatificación de tu fiel hijo Mamerto Esquiú». Amén”, concluyó el Obispo.

Plegaria por la Vida

Al concluir la oración de los fieles, Mons. Urbanc rezó frente a la imagen de la Madre del Valle la Oración por la Vida de San Juan  Pablo II, uniéndose al clamor de todo el país, en este día de la Inmaculada Concepción, para que se preserve la vida desde el vientre materno.

Antes de concluir la ceremonia litúrgica, bendijo corporales y otros elementos litúrgicos, destinados a las parroquias de la diócesis.

Antes de la bendición final, se rezó la Oración del Año Mariano Nacional, a los pies de la Virgen Morena.


Logo del Año Mariano Nacional: un regalo de las parroquias

Concluida la Eucaristía, el Obispo Diocesano junto con los sacerdotes concelebrantes se trasladaron hasta el Paseo de la Fe, donde se llevó a cabo la bendición del Logo del Año Mariano Nacional construido en el Paseo de la Fe, en memoria del Año Jubilar por los 400 años de la presencia de la Madre del Valle entre nosotros.

El mismo constituye la réplica del logo oficial del Año Mariano Nacional 2020, con sus colores, proporción y elementos que lo definen y simbolizan.

Se trata de un regalo de las 31 parroquias que componen la Diócesis de Catamarca, las cuales realizaron su aporte para la concreción de la obra.

Fuente El Ancasti Digital

Artículo anterior19 nuevos pacientes recuperados en Catamarca
Artículo siguienteFrancisco apareció por sorpresa en la plaza España para rezar ante la Virgen de la Inmaculada