No todas las disciplinas orientales son antiguas: una de las más nuevas es el shiatsu, una terapia reconocida por el Ministerio de Salud de Japón en los años sesenta que ha demostrado eficacia en casos de espasmos musculares, dolores de cabeza, dolores crónicos y rehabilitación luego de accidentes o ACV, desequilibrios hormonales, artritis, depresión, asma y ataques de pánico, así como en la recuperación de enfermedades, estrés y fatiga.

¿De qué se trata?

El shiatsu o digitopuntura japonesa no es exactamente un masaje, ya que trabaja sobre el cuerpo pero no se usan frotamientos sino que se aplica presión, de acuerdo con los meridianos de la Medicina Tradicional China. “Shiatsu, significa presión con los dedos, explica Graciela Giorgetti, una de las referentes en nuestro país, en su sitio web- por shi: dedo y atsu: presión. Es una terapia oriental conocida también como acupresión o digitopuntura. El tratamiento consiste en la presión firme de los dedos sobre la piel en puntos muy localizados del cuerpo y con una dirección, ritmo y energía determinados con precisión”.

El potencial terapéutico del shiatsu tal y como hoy lo conocemos fue desarrollado por Tokujiro Namikoshi (1905-2000) quien elaboró la técnica actual al combinar las técnicas tradicionales con los conocimientos fisiológicos y anatómicos de la medicina occidental.

Fue en el año 1964 cuando el shiatsu fue reconocido como algo distinto e independiente del masaje chino anma o cualquier otra forma de masaje, por el mismo Ministerio de Salud de Japón. En ese país, las personas que deseen ejercer como terapeutas de shiatsu deben graduarse por alguna de las casi cien escuelas reconocidas por dicho Ministerio, quien hace rendir examen a los postulantes.

Muchos descendientes de japoneses en Argentina y miembros de las colectividades orientales enseñan y difunden esta técnica, dando sesiones. Uno de ellos, Kenyu Arakaki, fue uno de los más prestigiosos, que había trabajado en la corte del Emperador de Japón.

Efecto a largo plazo

Una de las cosas más curiosas que tiene el shiatsu es que si bien relaja y alivia el dolor, los efectos verdaderos se verifican recién a las 24 horas de realizado el masaje. Muchas personas luego de una sesión de shiatsu se sienten muy cansados y algunos dolores parecen recrudecer, pero pasadas las horas experimentan un gran alivio y mejoría integral de su salud. Esto se debe a que el shiatsu trabaja en lo profundo de la energía del organismo activando los propios mecanismos de curación que posee la persona.

“Cuando hay algún problema, la energía está sobre activada o bloqueada en alguno de los puntos, entonces el shiatsu, actúa para restablecer el equilibrio energético del cuerpo, haciendo que se pongan en marcha los propios mecanismos de defensa y recuperación”, explica la experta en masajes energéticos Ruth Mosqueda.

Dos de los efectos del shiatsu que más agradecen los pacientes es que favorece el sueño reparador y que es excelente para las personas con capacidades diferentes y adultos mayores”, comenta Mosqueda.

¿Cómo se hace?

Las sesiones se realizan en el suelo, sobre un tatami o piso blando; en una cama o en una camilla. El paciente no necesita sacarse la ropa si esta es liviana porque se puede realizar la presión, ya sea digital o con toda la mano, sobre las prendas. Los terapeutas de shiatsu usan más energía que fuerza y trabajan sobre el cuerpo del paciente alrededor de una hora.

3 consejos de oro directos desde Japón
El gran maestro de shiatsu Kenyu Arakaki, enseñaba a sus pacientes tres técnicas muy sencillas y divertidas de auto masaje para aliviar dolores:

  1. El palo de escoba: Un palo d escoba bien fijado y liso, es un excelente masajeador de cuello y hombros. Hay que tomarlo colocándolo horizontal frente a nosotros, tomarlo abriendo los brazos y llevarlo detrás de la cabeza, para apoyarlo y hacerlo rodar sobre las zonas doloridas.
  2. La esquina de la mesa: Cuando duele el nervio ciático, apliquese presión apoyando el glúteo en la esquina de una mesa, justo donde te duele. Presiona lo más profundo que puedas, intermitentemente y verás como empieza a pasar el dolor.
  3. Rascarse como el oso: Frotar la espalda contra el marco de una puerta, de izquierda a derecha, como hacen los osos contra los árboles, es una sanísima manera de masajear los músculos de la espalda y activar la energía de un meridiano muy importante que pasa a los lados de la columna.

Fuente: shiatsuargentina.com.ar

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