El presidente Alberto Fernández firmó este martes una extensión del contrato con el Instituto Gamaleya y el Fondo Ruso de Inversión Directa (RDIF) por diez millones de dosis de Sputnik V adicionales. De esa manera, la parte rusa se compromete a entregar un total de 20 millones de vacunas: diez pendientes y diez del nuevo contrato. Al mismo tiempo, la ministra de Salud, Carla Vizzotti, confirmó que habrá un avión a Moscú entre martes y miércoles y un segundo avión antes del fin de semana. En este último embarque vendrán, no sólo dosis 1 sino también dosis 2, lo que provoca controversia.

Los contratos con Rusia exasperan a la oposición argentina, pero hoy en día la Sputnik V es aceptada en casi 70 países, pese al hostigamiento geopolítico y a la guerra desatada por las otras vacunas. La realidad es que sus niveles de protección, con una sola dosis, superan a la de Johnson & Johnson, que es de monodosis.

La Argentina tenía acordadas 10 millones de dosis en enero, diez millones en febrero y 10 millones en marzo. Este martes se firmó la extensión del contrato a otros diez millones de dosis. Por supuesto que hay muchísimas vacunas pendientes, pero el RDIF transmitió que ahora está escalando fuertemente la producción y empezará a reforzar los envíos. El compromiso es que se envíen 20 millones de dosis, 10 pendientes y 10 de la extensión.

La ministra Vizzotti, en diálogo con Joaquín Morales Solá, confirmó que está listo un inminente vuelo a Moscú a buscar vacunas y que habrá un segundo avión de Aerolíneas Argentinas esta misma semana. En este segundo vuelo vendrán también dosis 2.

“Hay que aclararle a la población que la dosis 1 no se vence -explicó Vizzotti-. Que el plazo de 90 días es un intervalo orientador, arbitrario, para dar una idea de cuándo se aplica la dosis 2. Pero no hay problemas en que cambien por unas semanas. La eficiencia de la primera dosis de Sputnik V es mayor a la de Johnson que es de una sola dosis”. 

La oposición, en su escasez de argumentos, pasó de decir que la Sputnik envenenaba, a acusar al gobierno de no traer suficientes dosis del supuesto veneno, y ahora de no traer la dosis 2 venenosa. En su afán de crítica, Juntos por el Cambio y su pata mediática, trata de instalar que el ciudadano no está vacunado si no le dieron las dos dosis, cuando lo real es lo que afirmó la ministra: la primera dosis ya brinda una enorme protección. 

La clave entonces está en que siga el flujo de vacunas y eso se consolidará con la llegada también, el 7 de junio, de una partida de la sustancia activa de Sputnik V, para hacer la terminación en la Argentina. El laboratorio Richmond, de Marcelo Figueiras, tiene una planta alquilada –está construyendo la definitiva– para completar el proceso y dice que si la parte rusa cumple con los plazos, Richmond podría entregar 500.000 dosis 1 y 500.000 dosis 2 antes de fin de mes. Sin embargo, la producción no es un proceso sencillo, ni en Rusia ni en Argentina: este lunes, por ejemplo, desde el RDIF explicaron que hubo partidas, producidas por ellos mismos, que no pasaron el estricto control de calidad. De manera que anticipan que podría haber algún retraso. El presidente Alberto Fernández, en una entrevista radial con Roberto Caballero, sostuvo que espera que la producción completada en la Argentina sume unas dos millones de dosis mensuales. No será en junio, pero se apunta a los meses siguientes.

Fuente El Ancasti Digital

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