El otoño ya empezó y el invierno está cada vez más cerca. Muchos ya saborean la taza de café para calentar las mañanas y las tardes, también la que tomarán después del almuerzo o para cerrar el día. Tomar un café se volvió un evento social, un ritual necesario antes de estudiar, una tendencia y hasta un arte. ¿Qué pasaría si todo esto no se pudiera hacer porque, simplemente, no hay café? Eso es lo que temen en Argentina, que debido a una crisis internacional y las restricciones del Banco Central podría sufrir un desabastecimiento café entre los próximos tres y seis meses. 

El país no produce café, sino que el 100% del producto es importado. A veces empaquetado y otras en grano, que se tuesta y procesa en la industria nacional. Ese producto que viene de afuera sufre «una tormenta perfecta»: el año pasado hubo en Brasil una helada feroz, que hizo que la cosecha del mayor productor de café del mundo se dañara considerablemente, mientras que las interrupciones en la cadena de suministro mundial —en donde la pandemia y la guerra Rusia-Ucrania juegan un papel fundamental— sumaron un nuevo obstáculo a la distribución del café en el mundo.

A esto se suma las situaciones precarias en distintos países productores de café: Etiopía está al borde de una guerra civil Vietnam tiene una suba enorme en los casos de coronavirus que amenaza con paralizar la industria. En consecuencia, el precio de café, que se mide en dólares, subió un 100% a nivel mundial desde 2020, por lo que a los comerciantes Argentinos se les hizo más complicado importar el producto debido a su elevado costo. 

Además de las complicaciones internacionales, el contexto local tampoco ayuda: el Banco Central implementó nuevas restricciones para las empresas que importan, limitando el volumen que pueden ingresar cada una de las firmas del sector. Con la suba internacional de precios, el cupo local se vuelve insuficiente. 

Objetivo: seguir tomando café

Ante todo este contexto, la Cámara Argentina de Café advirtió por posibles faltantes a mitad y fines de 2022, algo que no es bueno para nadie en un país donde se consumen anualmente unas 208 tazas por persona. La situación no es fácil: según detalló en su último informe el gremio cafetero, durante marzo la producción de café verde fue de 914.000 sacos de 60 kg, lo que equivalió a un 13 % menos frente a los casi 1,1 millones de sacos producidos durante el mismo mes en 2021.

Por eso, para este jueves está prevista una reunión entre la Cámara Argentina de Café y el Banco Central en busca de destrabar la situación generada por el contexto internacional y la norma del BCRA que estableció un criterio restrictivo para la liberación de los dólares para importaciones. Lo que busca esta medida (comunicación 7466) es evitar que las importaciones no se destinen al sobrestockeo de las empresas, algo imposible para el sector cafetero: es difícil hacerse de un producto que escasea en todo el mundo, y más si no se produce localmente.

Ocho de cada diez kilos de café llegan desde Brasil. El resto se reparte entre Colombia, mayormente, y desde Costa Rica y hasta de Perú. Los problemas climáticos son de los países de origen del grano, mientras que los problemas de divisas son nacionales: el Banco Central no dispone de las suficientes divisas para atender el pedido de las compañías cafeteras. El sector pide alrededor de 300 millones de dólares, y la entidad que dirige Miguel Ángel Pesce solo puede darles la mitad de ese monto, reportó iProfesional.

Una reconocida cadena de café advirtió que, si no les amplían la cantidad de divisas, deberá cerrar el 40% de sus locales, mientras que un empresario lamentó no tener espalda financiera para la adquisición de la materia prima, por lo que se plantea fabricar menos. “Tenemos un muy buen diálogo con el Banco Central, estamos en buena sintonía. Si el tema se resuelve no debería haber faltantes”, dijo Martín Cabrales, vicepresidente de la empresa Cabrales, a Infobae.

El café es uno de los rubros que está incluidos en el programa de Precios Cuidados, cuya renovación de precios se espera para el próximo 7 de abril. El listado incluye 11 productos del segmento de café, entre ellos presentaciones de café molido, instantáneo y en sobrecitos de marcas como La Virginia, Richmond, Nescafé, Bonafide, La Morenita, Arlistán y Cabrales.

Las góndolas podrían tener faltantes de café

“No creo que estemos fuera de peligro todavía”, dijo Maximillian Copestake, director ejecutivo de ventas de café en Europa en Marex, a CNBC. “Pero cuando el precio sube, arrastras cada saco de café disponible en el almacén de cada agricultor al mercado para comercializarlo, porque los precios son excelentes. Por lo tanto, existe un incentivo para plantar más, pero también para minimizar las existencias en origen y llevar esas existencias a destino. Creo que probablemente estamos en el curso de hacer eso”, agregó.

Si eso no sucede, algunas empresas temen el freno de la producción, mientras que otras pueden distribuir su cupo de divisas para cubrir la importación de la materia prima, pero a expensas de otros insumos o piezas para maquinarias, por ejemplo. De lejos ya se escucha la famosa canción del colombiano Juan Luis Guerra: «Ojala llueva café en el campo…»

FuenteBAE Negocios
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