En la noche del sábado 30 de abril, último día del Septenario en honor de la Virgen del Valle, rindieron su homenaje las familias, la Pastoral Familiar, Movimiento Familiar Cristiano, Grávida, Renacer y Familiares de Víctimas de Accidentes de Tránsito Catamarca (Faviatca). Y se rogó especialmente por los hermanos fallecidos por el Covid 19.

La celebración fue presidida por Mons. Luis Urbanc, y concelebrada por el Delegado de la Pastoral Familiar, Pbro. Marcelo Amaya; el rector del rector del Santuario mariano, Pbro. Gustavo Flores, entre otros, en el Paseo de la Fe.

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En parte de su mensaje, Mons. Urbanc se refirió al X Encuentro Mundial de las Familias, que se celebrará en Roma del 22 al 26 de junio de este año, comentando que estos eventos fueron “iniciados por san Juan Pablo II en 1994, año que había sido declarado como ‘Año Internacional de la Familia’ por las Naciones Unidas. El Papa Wojtyla quiso que se celebrara también en la Iglesia un ‘Año de la Familia’, y así fue como vino a la luz el primer Encuentro”.

“El tema del X Encuentro es ‘El amor familiar: vocación y camino de santidad’. Es de notar que el Papa Francisco sugirió un evento ‘multicéntrico’, al que se podrán sumar todas las diócesis que lo deseen. Evidentemente, Roma será el foco de atención en torno al cual girarán las demás iniciativas locales”, afirmó, detallando que “se ha propuesto, como preparación del Encuentro, 7 catequesis y 7 testimonios en vídeo que cuentan historias de fe, heridas, perdón y recomienzo”.

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Asimismo, señaló que “tanto en nuestra diócesis, como en las 10 restantes de la región NOA se destinarán 5 viernes, previos al Encuentro, para profundizar los contenidos de las catequesis propuestas. Todos están invitados a participar virtual o presencialmente”.

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Luego de reflexionar sobre la Palabra de Dios proclamada, pidió a la Madre del Valle, por el X Encuentro Mundial de Familias, para “que lo podamos realizar con mucho interés en nuestra Diócesis. Que los esposos busquen en tu esponsalidad, vivida al lado de José, el modelo de su diario empeño de amarse, de dialogar, de perdonarse y de soñar juntos su camino hacia Dios que los llama a ser santos como Él. Que los padres y las madres jamás piensen que son dueños de sus hijos, por el contrario, que, con humildad y gratitud, se alegren de ser sus educadores y cuidadores, marcándoles el camino que los regrese a Dios fuente del amor y la vida”.

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Durante la ceremonia, el obispo bendijo a las embarazadas, y luego, ante la imagen de Nuestra Madre del Valle, rezó la oración del X Encuentro Mundial de las Familias.

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Serenata a la Virgen
Una vez finalizada la celebración eucarística, se realizó la Serenata a la Virgen, como tributo de los artistas del medio, dando la bienvenida al día de la Madre Morena.

Tanto la ceremonia litúrgica como el acto cultural fueron transmitidos a través de las redes sociales, llegando de esta manera a muchos hogares.

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TEXTO COMPLETO DE LA HOMILÍA DE MONS. URBANC EN LA MISA DE HOMENAJE A LA FAMILIA

Queridos Devotos y Peregrinos:
En este último día del septenario rinden su homenaje a la Virgen del Valle las familias y distintos movimientos que integran la pastoral familiar de la Diócesis de Catamarca. Bienvenidos a esta celebración, que la Madre del Amor los siga cuidando e iluminando sus vidas a fin de que sus hogares sean verdaderas IGLESIAS DOMÉSTICAS.

Para esta jornada se nos propuso centrar la mirada en la Virgen María para que seamos de verdad una Iglesia cercana y servicial a ejemplo de Ella.

Querría decir algo sobre el X Encuentro Mundial de las Familias, que se celebrará en Roma del 22 al 26 de junio de este año, eventos iniciados por san Juan Pablo II en 1994, año que había sido declarado como ‘Año Internacional de la Familia’ por las Naciones Unidas. El Papa Wojtyla quiso que se celebrara también en la Iglesia un “Año de la Familia”, y así fue como vino a la luz el primer Encuentro.

Las líneas directrices de Naciones Unidas en cuestiones relativas a la familia están en evidente confrontación con la visión cristiana de la familia. Las políticas promovidas por esta institución acerca del matrimonio homosexual y las familias homoparentales, aborto, ideología de género o métodos anticonceptivos han tenido -y siguen teniendo- un profundo impacto en los ámbitos jurídicos, mediáticos, políticos, educativos, religiosos y culturales de todo el mundo.

La Iglesia, ante situaciones de ignorancia, perplejidad y acoso, no puede hacer otra cosa que rezar y esforzarse por dar a conocer el mensaje de Cristo sobre el matrimonio y la familia. Todos los fieles tienen el derecho y el deber de discernir lo bueno de lo malo y de orientar sus vidas sobre principios sólidos.

El tema del X Encuentro es “El amor familiar: vocación y camino de santidad”. Es de notar que el Papa Francisco sugirió un evento “multicéntrico”, al que se podrán sumar todas las diócesis que lo deseen. Evidentemente, Roma será el foco de atención en torno al cual girarán las demás iniciativas locales.

El Vicariato de Roma y el Consejo Pontificio para la Familia y la Vida han propuesto, como preparación del Encuentro, 7 catequesis y 7 testimonios en vídeo que cuentan historias de fe, heridas, perdón y recomienzo.

Las catequesis son textos que ayudan a reflexionar en la familia y en la comunidad, a orar y a profundizar en el hermoso mensaje cristiano. Su contenido se puede ver y descargar de la web. Ojalá sean muchos los que lo aprovechen y difundan, y abunden las iniciativas en esta dirección.

Tanto en nuestra diócesis, como en las 10 restantes de la región NOA se destinarán 5 viernes, previos al Encuentro, para profundizar los contenidos de las catequesis propuestas. Todos están invitados a participar virtual o presencialmente.

La primera lectura de los Hechos de los Apóstoles nos presenta la parresía (libertad interior) con la que Pedro y los demás apóstoles dan testimonio de Jesús, vencedor de la muerte y del pecado por medio de su Resurrección, aduciendo que la obediencia a Dios está primero que a los hombres. Esta fuerza la da el Espíritu Santo a quienes le obedecen (Hch 5,32).

En la segunda lectura, tomada del Apocalipsis, la figura del ‘cordero’ es central, ya que en este libro aparece unas 29 veces.
El fragmento que hemos escuchado lo presenta de pie, es decir, representa a Cristo resucitado, pero con los signos indelebles de la Crucifixión. Contemplando a este Cordero degollado y de pie, toda la creación es invitada a explotar en un himno de alabanza y adoración a Cristo muerto y resucitado. Esto significa que en adelante el proyecto de Dios sobre la historia está en manos de Cristo, y sólo este Cristo Resucitado puede revelarnos el sentido verdadero de la vida y de la historia.

El texto del Evangelio (Jn 21,1-19) nos presenta la primacía de san Pedro en torno a la pesca milagrosa y al pastoreo de las ovejas que sólo pertenecen a Jesús.

La novedad de este relato radica en que Jesús resucitado se hace presente en la vida cotidiana de los discípulos, la pesca: «aquella noche no pescaron nada» (Jn 21,3). Se encuentran en una situación de fracaso, justo en aquello que se supone que sabían hacer bien pues eran pescadores. Lo que los apóstoles y nosotros debemos comprender es que los obreros apostólicos no pueden obtener nada si no están unidos a Jesús, como los sarmientos a la vid (Jn 15,4-5).

«Al amanecer Jesús estaba en la orilla y les pide algo para comer, pero ellos no pescaron nada» (Jn 21,4-5). Con este pedido los invita al reconocimiento de su carencia, de su pobreza. De igual modo le pidió a la samaritana «dame de beber» (Jn 4,7) para que ella reconozca su carencia, su necesidad del agua viva de la revelación, de la salvación. «Tiren la red a la derecha de la barca y encontrarán. Ellos la tiraron y se llenó tanto de peces que no podían arrastrarla» (Jn 21,6). Practican la obediencia a la Palabra de Jesús más allá del peso del fracaso por no haber pescado nada durante toda la noche y el resultado es una pesca milagrosa por lo abundante.

Después de comer, Jesús llama aparte a Pedro para hacerle, por 3 veces, la misma pregunta: «Simón, hijo de Juan, ¿me amas?»(Jn 21,15.16.17). La expresión «Simón, hijo de Juan» nos recuerda el primer encuentro de Pedro con Jesús y el primer llamado (Jn 1,42). En la triple pregunta “¿me amas?” se utilizan 2 verbos distintos para ‘amar’. En las 2 primeras preguntas se utiliza el verbo agapáō. En la tercera se utiliza el verbo philéō. Pedro le responde siempre con el verbo philéō. Para el evangelista estas dos formas del verbo amar son casi sinónimos. El amor de entrega, agapáō, está en plena consonancia con el amor de amistad, philéō. Jesús quiere que el amor hacia su persona que Pedro le confiesa se demuestre en el apacentar el rebaño del Señor. El amor a Jesús es la única motivación que da forma al apostolado cristiano como bien explica San Agustín: «¿Qué significan las palabras:

«¿Me amas?», «apacienta mis ovejas?» Es como si, con ellas, dijera el Señor: «Si me amas, no pienses en apacentarte a ti mismo. Apacienta, más bien, a mis ovejas por ser mías, no como si fueran tuyas; busca apacentar mi gloria, no la tuya; busca establecer mi Reino, no el tuyo; preocúpate de mis intereses, no de los tuyos, si no quieres figurar entre los que, en estos tiempos difíciles, se aman a sí mismos y, por eso, caen en todos los otros pecados que de ese amor a sí mismos se derivan como de su principio. No nos amemos, pues, a nosotros mismos sino al Señor, y, al apacentar sus ovejas, busquemos su interés y no el nuestro. El amor a Cristo debe crecer en el que apacienta a sus ovejas hasta alcanzar un ardor espiritual que le haga vencer incluso ese temor natural a la muerte, de modo que sea capaz de morir precisamente porque quiere vivir en Cristo». En fin, notemos que las ovejas confiadas a Pedro no le pertenecen, sino que son las de Jesús, quien dice en cada ocasión «mis ovejas». Por eso, Pedro tendrá que cuidarlas hasta la entrega de su propia vida. Lo que Jesús confirma con un lacónico: “sígueme” (Jn 21,19), pues se supone que Pedro ya es consciente de su fragilidad y que necesita ser humilde para poder apacentar.

¡Cuántas bellas enseñanzas para los matrimonios y las familias! Veamos:
*Tener parresía como los apóstoles que nada ni nadie los amedrenta porque viven en Cristo Muerto, Resucitado y Glorificado junto al Padre. Y son dóciles al Espíritu Santo.
*En las vicisitudes de la vida siempre hay que estar de pie como el Cordero inmolado.
*Sin Jesús no se pesca nada, nada se puede. Todo es fracaso e inútil cansancio.
*Solamente Jesús puede llenar el corazón del ser humano y saciar todo hambre.
*El amor de los esposos debe inspirarse en el amor de Jesús: entrega y amistad.
*El amor de los padres a los hijos no es de posesión sino de servicio total
*Los hijos no son propiedad de los padres sino de Dios. Las ovejas son de Jesús.
*Jesús, cada día, llama a esposos y padres a renovar su vocación de amor y servicio.

Querida Madre del Valle, te pido por el X Encuentro Mundial de Familias, que lo podamos realizar con mucho interés en nuestra Diócesis. Que los esposos busquen en tu esponsalidad, vivida al lado de José, el modelo de su diario empeño de amarse, de dialogar, de perdonarse y de soñar juntos su camino hacia Dios que los llama a ser santos como Él. Que los padres y las madres jamás piensen que son dueños de sus hijos, por el contrario, que, con humildad y gratitud, se alegren de ser sus educadores y cuidadores, marcándoles el camino que los regrese a Dios fuente del amor y la vida.

FuenteOficina de Prensa del Obispado de Catamarca
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