San Florián nació alrededor del año 250 en la ciudad de Aelium Cetiumin, hoy conocida como Saint Pölten, en Austria. De acuerdo con la tradición, se desempeñó comandante del ejército romano en Baviera, siendo responsable de la brigada de bomberos.

Durante la persecución de Diocleciano, se presentó en la ciudad de Lorch el cónsul Aquilino para hacer valer el edicto de persecución contra los cristianos. Allí cumplió Florián su deber de militar, hasta que se dio cuenta de que cuarenta de sus compañeros fueron encarcelados a causa de ser seguidores de Jesucristo. En ese momento se sintió impulsado a compartir la suerte de sus hermanos de fe y se negó a perseguir a sus correligionarios.

Por ello fue conducido ante Aquilino, quien le exigió que adorara a los dioses romanos. San Florián fue desnudado, azotado cruelmente con garfios y, posteriormente, se le arrojó al río Enns atado por el cuello a una pesada roca. Su cuerpo fue arrastrado por la corriente y terminó en una orilla.

La tradición sostiene que un águila descendió para proteger sus restos. Restos que fueron sepultados por una mujer llamada Valeria.

San Florián es venerado por los bomberos y se lo invoca su protección sobre los que están en peligro de sofocación. Es el patrono de Polonia.

Además de San Florián, la Iglesia Católica honra cada 4 de mayo a:

  • San Ciríaco presbítero y mártir
  • San Curcódomo diácono
  • San Gotardo de Hildesheim
  • San José María Rubio Peralta
  • San Silvano de Gaza y compañeros mártires
  • Santa Antonina de Nicea
  • Santa Pelagia virgen y mártir
  • Beato Carlos Manuel Rodríguez Santiago
  • Beato Ceferino Giménez Malla
  • Beato Eduardo José Rosaz
  • Beato Juan Martín Movë
  • Beato Ladislao de Gielniow

Oración a San Florián Patrono de los Bomberos Voluntarios

San Florián
fiel amigo y soldado de Jesucristo,
trabajador de la viña del Evangelio.

Hoy te invoco con toda confianza,
porque eres mi compañero
en el camino de cada día.

Tú que vives por siempre
en el gozo del Cielo,
vela por mi y mi familia,
por mi pueblo y por toda la humanidad en general.

Protégeme,
dame generosidad y coraje
y haz de intercesor ante Dios.

Concédeme, Señor,
que este momento de oración
me sirva de alegría y ayuda,
para imitar a San Florián
con su constancia en la fe
y en tu camino.

Por Jesucristo nuestro Señor.

Amén.

Fuente La Nación

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