La única oportunidad en que Hipólito Yrigoyen delegó el mando durante su primera presidencia fue en 1918 cuando visitó los pozos petroleros de Comodoro Rivadavia.

Ese poblado estaba conformado por unas pocas casas de chapa, sin calefacción ni luz eléctrica. Nació como colonia el 23 de febrero de 1901 y la llamaron así en honor al marino Martín, nieto de Bernardino, quien por 1892 había realizado sondeos por el Golfo San Jorge y que había fallecido nueve días atrás.

Una de los principales desafíos que debían enfrentar los pobladores, algunos criollos, otros inmigrantes y hasta sudafricanos que escapaban de la guerra boer, era la escasez de agua potable.

En 1903 comenzó a utilizarse una máquina perforadora enviada por la Dirección de Minas, Geología e Hidrología para buscar agua. Llegó a los 172 metros de profundidad sin encontrar una gota. Tres años después la reemplazaron por otra, traída de Alemania, que recién pudo ponerse en funcionamiento en marzo de 1907.

Trabajaban en un pozo en búsqueda de agua, cuando descubrieron petróleo. Al llegar a una profundidad de 535 metros, los operarios se sorprendieron al ver burbujas de gas y un acentuado olor a petróleo, por lo que decidieron continuar perforando hasta los 540 metros.

El olor a petróleo era cada vez más intenso y el agua que se inyectaba para la perforación volvía a la superficie con ese líquido oscuro y viscoso. Para el 13 de diciembre de 1907 ya no había dudas: habían dado con un yacimiento de ese mineral, que comenzó a salir espontáneamente.

Ese primer equipo perforador estuvo integrado por Humberto BehinJosé FuchsGustavo KunzelJuan MartínezFlorentino SotoAntonio ViegasJoaquín DomínguezJosé BarravozPedro GedhornPedro Peresa y Francisco Ferrera.

El hallazgo se comunicó a la Dirección de Hidrología, Geología y Minas del Ministerio de Agricultura de la Nación. El gobierno del presidente José Figueroa Alcorta dictó al día siguiente del descubrimiento un decreto de reserva petrolífera que abarcó cinco leguas kilométricas de radio alrededor del pozo, constituyendo así la reserva del Estado.

Fue durante la presidencia de Domingo F. Sarmiento que se encomendó al ingeniero y mineralogista inglés Francisco Rickard, que había sido contratado por Bartolomé Mitre, un relevamiento minero en 8 mil kilómetros. Fue la primera referencia en las que se incluye la presencia de petróleo en el país.

El primer debate sobre la cuestión del petróleo en el Congreso Nacional fue el 12 de julio de 1865 y la discusión versó sobre si se trataba de un descubrimiento, de un invento o de una industria.

Por otro decreto del 24 de diciembre de 1910 se creó la Dirección General de Explotación del Petróleo en Comodoro Rivadavia.

El 23 de septiembre de 1919 Yrigoyen, consciente del vacío legal en la materia, presentó al Congreso un proyecto “por la importancia progresiva que habían adquirido las explotaciones petrolíferas en general u las fiscales”, donde se fijaban normas técnicas, administrativas, económicas y comerciales relacionadas a la actividad petrolífera, abriendo la puerta a la iniciativa privada, pero bajo ciertas condiciones. El primer mandatario, con el propósito de jerarquizar la actividad, también envió otro proyecto tres días después para crear la Dirección General de Yacimientos Petrolíferos Fiscales y declaraba de utilidad pública los instrumentos imprescindibles para la explotación del petróleo. Pero lamentablemente, tal fue una constante en la relación entre Yrigoyen y el Congreso, el proyecto nunca fue tratado.

Aún así, en julio de 1921 el gobierno volvió a la carga con estas cuestiones y nuevamente el Congreso lo ignoró. Por tal motivo el 3 de junio de 1922, a través de un decreto de ocho artículos, creó la Dirección General de Explotación del Petróleo de Comodoro Rivadavia, manejada por una comisión a cuyo frente estuvo el ingeniero Luis Huergo.

La nueva dirección pasó a depender del Ministerio de Agricultura, quien tuvo a su cargo la fijación de precios de venta del petróleo fiscal y de sus derivados. Sus oficinas se establecieron en Paseo Colón 922.

Para llamar la atención de las autoridades -muchos veían el descubrimiento como algo meramente experimental- declaró que “los yacimientos de Comodoro Rivadavia son de los más ricos y extensos del mundo”.

En octubre de ese año, Yrigoyen le pasó la banda presidencial a Marcelo T. de Alvear, quien el 19 de ese mes designó, a propuesta del ministro de Agricultura Tomás Le Breton al coronel ingeniero Enrique Mosconi director general de Yacimientos Petrolíferos Fiscales. Este ingeniero militar de 45 años recibido en la Academia Técnica de Prusia y civil de la Universidad de Buenos Aires, hasta ese momento era director de Aeronáutica del Ejército.

Mosconi fue ascendido a general en 1925 y con un presupuesto de ocho millones de pesos, desarrolló una inmensa tarea, ya que el primer informe que elaboró reflejó un enorme desorden en las cuentas de la Dirección y que su estado económico debía “clasificarse de muy malo sin el menor reparo”. Insistió en la autonomía de YPF respecto al ministerio de Agricultura.

Promovió la construcción de la destilería de La Plata, inaugurada en diciembre de 1925 y fue su idea la creación de una flota de buques tanques.

Su gestión llevó a incrementar la producción de 348.888 metros cúbicos en 1922 a 872.171 en 1929. En agosto de 1929 bajó el precio de la nafta, y obligó a las empresas extranjeras a hacer lo mismo.

Su obra quedó trunca con el golpe del 6 de septiembre de 1930. Se negó a colaborar con el gobierno de facto y el general Uriburu lo mandó a un viaje de estudios a Italia y a su regreso lo nombraron en una ignota dirección de Ejército. Un ataque de hemiplejia lo terminó sacando de escena. Falleció el 4 de junio de 1940. Pasaría a la historia como el defensor de los intereses nacionales sobre ese líquido negro que, sin esperarlo, había comenzado a fluir en el lejano caserío de Comodoro Rivadavia.

Fuente Infobae

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