Mauricio Pochettino recibe a Infobae en una confitería en la coqueta zona del Parque Turó en Barcxelona. Se lo ve distendido, tranquilo luego de una temporada de emociones fuertes en el París Saint Germain y habla por primera vez desde su salida contando su verdad, sin pelos en la lengua, y sin esquivar ningún tema. Y deja en claro que hubo muchos atenuantes a tener en cuenta en la campaña. No cree que Mbappé haya tenido que ver con los cambios del club francés para esta temporada y compara su periodo de trabajo con otros más largos de entrenadores colegas en otros equipos europeos fuertes. Además, explica por qué cree que si hay una escuela en el fútbol, es la bielsista, aunque él no crea formar parte de ella.

— ¿Cómo está su situación ahora? Saliste del PSG. ¿Te llegó alguna oferta?

— Estoy tranquilo, asumiendo las circunstancias que nos tocaron vivir. Todo se terminó bastante tarde. Estuvimos firmando la rescisión del contrato un día antes de comenzar la pretemporada, entre el 3 y el 4 de julio, y está claro que en este momento está difícil porque están todos los proyectos cerrados, así que ahora me estoy adaptando a la nueva circunstancia y siempre con la mira puesta en progresar y sobre todo en hacer un análisis de todo lo que fue el último año y medio en el París Saint Germain y, como siempre decimos, la experiencia tiene que servir para progresar, para evolucionar y estoy seguro de que esta experiencia va a ser muy enriquecedora para nosotros y de mucha ayuda para el futuro.

— ¿Qué balance hacés de tu paso por el PSG?

— Yo creo que ha sido muy positivo. Las experiencias siempre hay que capitalizarlas y aprender de ellas. Somos seres racionales que tenemos que pensar de esa forma. En el aspecto deportivo hemos ganado la Copa, la Supercopa y la Liga en el año y medio, pero bueno, está claro que el proyecto del PSG pasa por ganar la Champions y todo lo que no sea ganar la Champions siempre se puede pensar que ha sido un fracaso. En todo caso es un fracaso de cincuenta años, no sólo de la última temporada, porque el PSG, sobre todo en los últimos diez, once años, con la llegada de los nuevos propietarios, tiene como objetivo ganar la Champions y yo creo que se va a conseguir porque los recursos están ahí, pero a veces en el fútbol no es como uno piensa lo que puede ser, sino que hay factores que no se pueden controlar, pero insistiendo año tras año, PSG seguro que va a poder lograr el sueño de ganar una Champions.

— Se habló mucho de esos últimos treinta minutos en el Santiago Bernabéu contra el Real Madrid y ahora mismo, con el cambio del cuerpo técnico, se habla de traer un psicólogo. Jorge Valdano, en una entrevista reciente, me dijo que esos treinta minutos “no fueron fútbol”, como remitiéndolo a otro nivel, más cercano a lo psicológico, al “miedo escénico” y hay una coincidencia en que el PSG dominó gran parte de los dos partidos, ida y vuelta.

— Bueno, habría que ponerle un psicólogo al Chelsea, habría que ponerle un psicólogo al Manchester City, habría que ponerle un psicólogo al Liverpool y así, si tiramos para atrás también en las últimas Copas de Europa habría que ponerles un psicólogo a todos los equipos que se han enfrentado al Real Madrid. Yo creo que hay circunstancias en el fútbol que suceden, que pasan y que no se pueden controlar. Creo que la falta de Benzema a Donnarumma existió y de haberse revisado en el VAR, hoy estaríamos hablando de otra cosa, de la eliminación del Madrid, pero eso fue un detonante que le dio mucha creencia al Real Madrid, una energía diferente en su cancha y lógicamente nosotros cometimos algún tipo de error, pero esto es fútbol y no tiene que pasar más allá de lo que es un análisis futbolístico. Es un juego en el que, muchas veces, el factor suerte y obviamente el factor emocional influyen, pero no creo que sean un problema tan obvio o detectable para que se tenga que recurrir a un especialista en el apartado, vamos a decir, psicológico, para trabajar. Creo que esos son tópicos en el fútbol que se utilizan fácilmente, pero me gustaría saber la respuesta de la gente que incide en esto, porque yo veo ya desde que tengo uso de razón, con cincuenta años que tengo, escucho mucho hablar del aspecto psicológico en el fútbol, pero hasta ahora nadie ha encontrado esa solución y tampoco ha dado nadie las pautas para proveer a los equipos o a los colectivos recursos o herramientas para poder cambiarlo en determinado momento. Eso es algo que va a seguir existiendo porque hay muchos factores que intervienen. El juego es un contexto de emociones, como siempre decimos, y nunca se va a encontrar una solución o una llave que pueda cambiar en momentos en que las necesidades lo requieran.

— ¿Vos creés en la psicología aplicada al fútbol?

— Claro que creo.

— Pero entonces te referís más a la aplicación.

— Primero hay que poder demostrar que es un problema psicológico. Y después, si es demostrable y es algo que se puede atacar, se atacará. ¿Qué pasó con Chelsea? ¿Qué pasó con el Manchester City, que en cinco minutos recibe tres goles? ¿Qué hablamos? ¿De un problema psicológico?

— ¿Y no existirá algo al revés? ¿Algo a favor del lado del Real Madrid y no en contra solamente de los otros? Lo que dice siempre Valdano del “miedo escénico”, que genera un miedo en los rivales?

— Meterse atrás… De lo que recuerdo en el fútbol, ha pasado siempre. Ha pasado de equipos que han hecho remontadas. Fijate en aquella final de Champions entre el Milan y el Liverpool. Estamos hablando de grandísimos jugadores, grandísimos entrenadores. Si nosotros vamos para atrás en el tiempo, vamos a ver que siempre ocurrió esto, y sobre todo en Eliminatorias como las de Champions, pero también en Copa UEFA o Copa Libertadores o Mundiales. El equipo que no tiene nada para perder toma riesgos. El equipo que parece que ya lo tiene ganado, se quiere proteger y al final termina concediendo, a veces, de formas que no son normales.

— ¿Y pensás que esos minutos son los que te costaron salir del PSG? Si se puede saber, ¿qué te explican cuando te dicen que vas a salir y que están buscando otro entrenador?

— También tenemos que comprender que el proyecto PSG, en la medida que avanza, cada vez la paciencia es menor, la exigencia es mayor, pero las circunstancias son lo que son. Dominar la liga francesa o las competiciones domésticas hace que el propio fan o hincha no le dé la importancia que merece. Nosotros ganamos este año el décimo título que iguala históricamente a Saint Étienne, los dos equipos que más títulos ganaron en la liga francesa. Son diez títulos. No estamos hablando de cincuenta. Estamos hablando de solo diez títulos. Entonces, yo creo que se subestima mucho, no se le da valor, pero claro, cuando ganás es una obligación y si no la ganás parece que fuera un desastre total. No existe tampoco esa excitación por ganar. Todo está centrado en la Champions y a veces eso distrae un poco y esa exigencia parece que sólo existe en la previa de Champions y en las demás competiciones se da como que la superioridad del PSG, que en los últimos diez años la ha demostrado y la tiene, es como que no haría falta exigirse mucho. Ni por parte externa y a veces, ni por parte interna es fácil lograr esa motivación.

— Se llegó a decir que (Kylian) Mbappé cambió todo para esta temporada. Lo que cuesta pensar es que alguien tan joven tenga tanto poder.

— Lo que creo es que PSG ha hecho todo lo posible por retener a Kylian y también en eso estoy de acuerdo. Es uno de los mejores jugadores del fútbol mundial en la actualidad y creo que el PSG, teniendo todos los recursos para hacerlo, lo ha convencido para quedarse. Pero tampoco creo que sea Kylian el que haya diseñado el nuevo proyecto. Los que mandan, en este caso el presidente, son los que habrán pensado que lo más conveniente era un nuevo proyecto en el club.

— Manejaste jugadores de un nivel altísimo, tremendo. ¿Cómo es convivir con jugadores como Messi, tenerlo todos los días en un entrenamiento, o tenerlo a Mbappé, a los dos juntos, a Sergio Ramos en la defensa, a Neymar?

— Para mí ha sido un disfrute. Siempre lo hablamos con todo el cuerpo técnico. Ha sido una posibilidad increíble poder tener tantos nombres, tantas figuras en un vestuario, compartiendo momentos. Esa ha sido una de las cosas más positivas, la de haberlos podido conocer y compitiendo bajo esas circunstancias.

— ¿Qué notaste de especial en ellos? Alguna cosa que digas “me sorprendió, nunca lo había visto”.

— Yo creo que son futbolistas que siempre sorprenden. Tienen una calidad enorme, increíble. Yo creo que son lo que son porque no sólo ya lo venían demostrando cuando llegaron a París, sino que tienen ese aura, esa energía, que los hace diferentes.

— Con Messi te tocó la circunstancia de que no estaba cuando llegaste y que un día llega, no sé, Leonardo, el director deportivo, y te dice “viene Messi” (risas). ¿Cómo fue tu reacción en el primer día que comenzó a aparecer esa posibilidad, pensar “voy a entrenar a Messi”?

— Sí, fue un poco impensado. Yo pensaba que al Barcelona era difícil que yo fuera y pensé que él iba a terminar su carrera en el Barcelona y van a ser pocos los entrenadores que tengan la posibilidad de dirigirlo. Así que fue una bonita sorpresa y podemos decir ahora que trabajamos juntos y que lo he visto de cerca. Lo he visto a Maradona de cerca…

— Ho visto Maradona (risas)

—Sí, ho visto Maradona y ahora, siendo argentino, también he visto a Messi, después de haber convivido durante un año.

— ¿Qué fortuna, no? Porque no muchos tienen esa chance.

— Sí, está claro, es una suerte. Para todos los que amamos este deporte, poder trabajar con los mejores es una bendición.

— ¿Cómo te tomó la muerte de Maradona?

— Estaba en Londres y hacía poco que lo había ido a visitar a La Plata y me tomó, como a todo el mundo, de sorpresa y con la tristeza del momento y que seguiremos viviendo, pero trato de recordarlo siempre con una sonrisa. Lo que nos dio Diego fue algo maravilloso.

— Y esos días iniciales con Messi metido en el hotel, sin poder salir, el furor que hubo, ¿cómo se vivía desde adentro? ¿Sentiste que él podía manejar todo eso?

— Sí, él estaba tranquilo, aunque se sorprendió por todo lo que generó en París, las expectativas y las muestras de cariño del club y de los fans, que fue enorme. Él también venía golpeado después de su salida del Barcelona, sobre todo después de su rueda de prensa y le vino bien para recuperarse anímicamente.

— Otro personaje es el presidente del PSG, Al Khelaiffi, alguien muy poderoso y además, metido en varias cosas: el París, la UEFA, la Asociación de Clubes Europeos, el tenis. ¿Cómo es convivir con tanto poder tratándose de un club muy particular, con mucha dependencia de Qatar?

— Desde que comencé mi carrera de entrenador, siempre intenté hablar lo indispensable de lo que son los dirigentes y respetar las jerarquías, como mi director deportivo, mi presidente o el dueño del club. Por lo general, yo me dedico a entrenar y a la fase deportiva, lo único que puedo decir son palabras de agradecimiento a mi presidente, a Nasser. Siempre fue un presidente que estuvo ahí, con un relación muy cordial y está claro que es un club con poder, con capacidad de maniobra y con capacidad económica importante para poder crear expectativas y generar proyectos que ilusionen a la gente y que puedan llegar a lograr los objetivos que se proponen. Lo único que puedo decir es que siempre me han tratado bien, nos han tratado bien a todos y que siempre estaré agradecido no sólo por haber tenido la posibilidad de entrenar al PSG y a los jugadores del nivel que pudimos tener, sino también el poder volver a un club en el que fui capitán como jugador hace veinte años.

— Jugaste en el PSG hace dos décadas. ¿Se nota mucho el cambio institucional en este tiempo?

— No, en sí, la esencia del club sigue estando ahí. Los fans, lo que es París, lo que transmiten esos colores, esa camiseta, para mí una de las más bonitas que hay. Yo me acuerdo hace veinte años teníamos a Ronaldinho, a Anelka, a Okocha, y así podría seguir la lista de cracks. Siempre hubo grandes figuras. Lo único que cambió un poco ahora es la expectativa, que es la Champions, la Champions y la Champions. La obsesión es la Champions y todo lo que no sea ganar la Champions es sinónimo de fracaso, pero eso no para nosotros. Creo que hemos hecho un trabajo en el que hemos sido honestos, hemos trabajado lo que más pudimos y tuvimos esa desgracia de los últimos minutos contra el Madrid. Hemos llegado a una semifinal el año pasado cuando se nos lesiona Mbappé en el partido de ida contra el Manchester City, y con él en Manchester podríamos haber llegado a la final tras eliminar al Barcelona y al Bayern Múnich. O sea que creo que hemos hecho un buen trabajo, quizá no reconocido externamente porque la expectativa era ganar la Champions.

— Y también desde afuera había una gran expectativa por un fútbol de lujo con esos jugadores.

— Lo que pasa es que ya se requería ganar 5-0 antes de que comience el partido, y entonces, esa expectativa era enorme. Después, convengamos la diferencia de las circunstancias. El año pasado, con nosotros, los jugadores llegaron después de una Eurocopa, de una Copa América. Nosotros llevábamos un mes y medio de competición cuando los jugadores recién empezaban a estar medianamente en forma, y después, viajando cada mes para jugar dos y tres partidos de Eliminatorias. Teníamos muchos jugadores de Brasil y Argentina y el noventa por ciento son internacionales. Los primeros seis meses fue imposible entrenar. Era imposible. Los jugadores no llegaban cuando nosotros ya estábamos jugando partidos de liga. Todo eso, yo creo, no se puso dentro de la circunstancia de lo que vivimos y eso afectó mucho. Creo que cuando mejor estábamos, cuando más tiempo tuvimos para poder trabajar y poner todo en sintonía, fue cuando quedamos eliminados contra el Real Madrid y terminamos ganando la liga por quince puntos pero eso ya no importó. Ahora estamos viendo la pretemporada del PSG y están todos los jugadores del plantel desde el primer día. Es un año en el que existe la posibilidad de trabajar y el año pasado no existió la posibilidad de trabajar. No es una excusa, pero son elementos que están ahí.

— Después tuviste cuestiones ajenas al fútbol como el “Caso Icardi”, que en la Argentina cada día fue título de diarios, revistas y no sé cómo pudo haber influido.

— Yo creo que nos manejamos muy bien como cuerpo técnico todo el tema de gestión. En todo equipo suceden cosas y esto se visualiza mucho más porque pasa en un club como el PSG, donde están los focos del mundo y todo se hacía mucho más grande de lo que era. Pero creo que hemos tenido como cuerpo técnico la capacidad de gestionar de una forma tranquila, moderada, donde siempre hemos puesto paños fríos donde había que ponerlos, o hemos dado un golpe sobre la mesa cuando tuvimos que hacerlo, pero internamente. Sabemos que después están los intereses individuales o de imagen que a veces hacen que se digan muchas cosas que no son reales, y contra eso tampoco podemos pelear. Pero nosotros sabemos muy bien lo que pasó ahí adentro y nos vamos con la tranquilidad de que hemos dado lo mejor.

— Tuviste a Mbappé. ¿Qué proyección le ves? Ya se habla como que es el mejor jugador del mundo, como parte de una generación que avanza para reemplazar a la de Messi o Cristiano Ronaldo.

– Para mí Leo Messi es el mejor del mundo. No hay ninguna duda. Después está claro que Mbappé es un candidato a poder recibir esa corona. Está Neymar, que también para mí es uno de los mejores jugadores del mundo.

– ¿Te sorprende que ahora a Neymar le estén buscando club o que haya movimientos buscando a dónde mandarlo?

— Yo creo que él dijo que se habla mucho alrededor de su figura. Él lo tiene asumido eso. Para mí tener a Neymar para PSG es algo importante, pero realmente no lo sé y lo sabrá el club si lo querrá o no.

— Yendo a lo personal en lo deportivo, ¿en qué momento de tu carrera de entrenador estás? ¿Sentís que hay un “sistema Pochettino”? Viste que se habla de los sistemas de (Jürgen) Klopp o de (Josep) Guardiola, “equipos de autor”?

— Yo creo que el fútbol pertenece a los jugadores y los demás somos entrenadores que elegimos entrenar acorde a lo que sentimos. Yo me considero un entrenador con un cuerpo técnico que sentimos lo que transmitimos y lo hacemos a nuestra manera. Yo creo que en todo esto hay mucho cuento, hay mucho… No quiero faltar el respeto… Creo que el fútbol es un deporte que nos otorga la posibilidad de poder expresarnos y creo que nadie es dueño de nada, ni el mismísimo Guardiola puede decirlo. Lo que pasa es que yo siempre digo que hay gente que idolatra o gente que necesita héroes o que necesita pertenecer a una banda, como digo yo, o a un grupo, y a veces idealizan. La verdad es que los entrenadores tenemos la posibilidad de estar con grandísimos futbolistas, al final, el fútbol es de los futbolistas. Si tenés jugadores que te pueden sacar la pelota desde atrás, jugar así porque técnicamente son buenos, yo creo que cualquier entrenador, de cualquier división, de cualquier formación y de cualquier nacionalidad intentaría jugar desde atrás dando soluciones. Pero porque los tengo. Si no los tengo, pues no podré en riesgo al equipo jugando desde atrás. Cada uno tiene su estilo, pero está claro que todos se pegan mucho más al que gana o al que tiene la posibilidad de ganar. Cuando se tiene buenos futbolistas, quizá vas a tener muchas más posibilidades de ganar y, después, yo creo en las características o las capacidades que vos tengas de confeccionar un equipo. Si tenés, como en este caso Liverpool o Manchester City, una estructura que defiende al entrenador, que confía en el entrenador, que le da las herramientas y que le da parte económica también para poder crear y desarrollar un proyecto futbolístico, con las características de los jugadores para la idea que querés implementar, va a ser mucho más fácil que para el entrenador del Girona o del Espanyol o del Southampton. Pero si me preguntas por el ideal del fútbol que yo siento, es un fútbol de ataque, de dominar al contrario, de respeto por el juego combinado, ante la pérdida, presión. Yo creo que no dista mucho que lo que puede pensar un entrenador que ahora está en el Nástic de Tarragona, que seguro es un excelente entrenador, pero que tiene un plantel de una calidad distinta a la del PSG como para desarrollar esa idea.

— ¿Puede decirse que el mejor equipo que armaste en tu carrera fue el Tottenham? Allí tuviste que realizar un trabajo distinto, de orfebre, subiendo a jugadores como Harry Kane, potenciando a otros como Eriksen o Lucas Moura.

— Es que hay equipos que confían, como Liverpool o Manchester City, en proyectos a largo plazo y te dan la posibilidad. Yo siempre hago la comparación. Nosotros ganamos la liga con el PSG con 15 puntos de diferencia. Perdemos contra el Madrid y obviamente sabemos que va a haber problemas. El City queda eliminado contra el Madrid, tres goles en cinco minutos, pero a la semana siguiente están comprando a Haaland y le están dando al entrenador la capacidad de reinventarse otra vez, de buscar soluciones y ganando la liga inglesa, como el PSG ganó la francesa. Los proyectos son diferentes. Hay un Manchester City que confía en un entrenador que lleva siete años y un PSG en el que tenés que llegar y ganar. Y ganar la Champions, no la liga. Es diferente y yo lo asumo. No es una crítica. Cuando llegamos al PSG sabíamos que teníamos que intentar ganar la Champions si queríamos seguir en ese proyecto.

— En Argentina se habla de una proyección internacional como DT de Marcelo Gallardo, que además jugó en el PSG. ¿Vos cómo lo ves? ¿Tendría chances de éxito en Europa?

— Es normal que proyecten. Un entrenador que lleva tantos años en River, que seguro que es difícil de gestionar y que ha ganado tanto y que transmite una cierta regularidad en sus rendimientos, está claro que tenga una cierta proyección para poder optar de salir de la Argentina para venir a Europa. Sobre todo porque él tuvo una larga trayectoria también como jugador y está claro que está mostrando que tiene capacidad y seguro que va a tener una oportunidad de venir a Europa.

— Siguiendo con los directores técnicos, ¿cómo analizás el trabajo de Lionel Scaloni y cómo tomaste que un entrenador que no había tenido la chance de dirigir antes un equipo profesional llegara directamente a la selección argentina?

— El fútbol no es algo matemático en el que dos más dos es cuatro. En el fútbol muchas veces dos más dos es uno y muchas veces los factores que influyen no entran en la normalidad. Yo creo que está haciendo un grandísimo trabajo. El haber conseguido la Copa América le ha dado mucha tranquilidad, le sirvió de mucha motivación al grupo para pensar que se pueden conseguir cosas importantes. Yo creo que en el fútbol ese es el secreto, el creer que puedes y creo que Argentina tiene ese espíritu con un líder como es Leo, capaz de cualquier cosa, y yo creo que toda Argentina y los jugadores que rodean a Leo comprenden que arropándolo se pueden lograr objetivos importantes como la Copa del Mundo.

— ¿Y fuera de Argentina a qué equipos ves con más chances de ganar el Mundial?

— Yo creo que Francia, Brasil, mismo España, Inglaterra y siempre aparecerá alguna sorpresa, ¿no?

— Recién decías “Leo es capaz de cualquier cosa”. ¿Te parece que va enganchando bien con Scaloni? Porque es un Messi de 35 años para 36 que es diferente a lo que fue por una cuestión natural.

— Sí, pero él físicamente está a tope y yo creo que la edad es algo anecdótico. Yo creo que él tiene una energía y una capacidad para poder liderar y para llegar en óptimas condiciones al Mundial. Soy un afortunado, gracias al fútbol, por haber vivido tantos momentos con Leo en este tiempo.

— ¿Hacia dónde creés que va el fútbol? Viste que hay un montón de frases que se usan en los medios como “el nueve es el espacio”, “es mejor llegar que estar”, “el nueve de área, fijo, ya no existe más”, “hay que jugar sin nueve”…

— Esto es como la moda en la ropa. Van y vienen esas modas. Yo con cincuenta años ya escuché mucho. No es nada nuevo para nosotros. Si vemos como referentes a diferentes equipos o entrenadores, al final, el City sin jugar con un nueve y sin referencia en la temporada pasada, ficha a un jugador referente como Haaland, Liverpool, lo mismo con Darwin Núñez, Benzema es un referente para el Madrid y el Barcelona trae a Lewandowski. Al final, es la capacidad que tengas para el juego y de las características de juego que puedas desarrollar para plasmarlo en la cancha. Se dice que en el fútbol está todo inventado. El fútbol depende de las características y de las circunstancias que te encuentres en cada momento pero son todas cosas que hay que hablar porque en el fútbol hay que hablar para rellenar. Hay que decir muchas cosas pero después, esa es la teoría y la práctica es mucho más simple.

— Y lo de los números diez también es lo mismo, ¿no? En la Argentina hay una gran queja porque se acabaron los “diez” y ya no se los puede exportar porque en Europa se juega con doble cinco, uno más adelantado, o como vimos en la Eurocopa, a los “diez” tirados en los costados como Lorenzo Insigne o Jack Grealish. Valdano dijo hace poco que el fútbol va camino de reunir en un físico más potente también la técnica. ¿Es así? ¿El bajito tiene futuro en el fútbol?

— Tengo una muy buena relación con Jorge y a veces lo hablamos, Hay quienes dicen que el fútbol hace veinte años era mucho menos físico que ahora y yo tengo mis dudas, incluso treinta años atrás. No lo sé. Dejo ahí mi duda. Es difícil de demostrar. Lo que creo es que hoy la incidencia de los entrenadores y buscamos más… Lo veía al Cholo (Simeone) con el tablero de ajedrez (risas). Nunca pensé que el Cholo jugaría al ajedrez.

— Parece que hubo una controversia con eso y que era otro juego, pero con las piezas de ajedrez…

— ¿Ah sí? Pero bueno, el Cholo era el jugador de barrio, con temperamento, al que no podías encasillar ni meter en un tablero como entrenador. Al final, la organización es fundamental en el fútbol, por supuesto. Cuando no tienes el balón, dependes de la organización. ¿Dependes de la organización ofensiva cuando tienes mucho talento? Sí que puede darte referencia, pero después hay que dejar que el talento pueda otorgarles a los jugadores registros diferentes. No creo que haya que encasillar. Pero sí que es verdad que hoy parece que los entrenadores, si no vamos a un juego posicional, determinado, y el jugador hace ciertos movimientos que después los periodistas analizan y si después eso no se ve, no es un buen entrenador porque da demasiada libertad o porque no se ven automatismos, se va perdiendo esa esencia del fútbol que nos gustaba a todos, con cinco delanteros, que el diez jugaba de diez, que el ocho llegaba, que el cinco era el único de contención, un poco como lo viví en Argentina cuando era chico. Hoy es todo mucho más estructurado y los movimientos son mucho más limitados para los jugadores, entonces es nuestra responsabilidad como cuerpo técnico darles herramientas a los futbolistas pero, a la vez, otorgarles también la posibilidad de que el talento pueda emerger y cuando emerge, que tengan la capacidad de la toma de decisión.

— Lo que debe ser para vos cada vez que ves a Harry Kane por la TV o en alguna cancha y que hayas sido el que le dio la confianza para jugar en Primera…

— Bueno, Harry Kane es Harry Kane por él. Todos los futbolistas son por ellos. Nosotros somos vehículos que los transportamos y los orientamos, nada más. Un futbolista se hace a sí mismo porque quiere, porque tiene motivación, porque tiene hambre y después, si hay gente que pueda orientarlo con buenos consejos y herramientas que lo pueden hacer crecer, tanto mejor, pero ningún cuerpo técnico tiene la capacidad de hacer esa transformación sin que primero lo quiera el futbolista.

— ¿Ves fútbol argentino?

— El otro día vi el primer tiempo de Rosario Central-Newell’s, pero era tarde y después me quedé dormido (risas).

— ¿Y qué opinás de lo que ves?

— Es el ejemplo de la sociedad. No hay paciencia. Un entrenador llega y no solamente tiene que ganar sino jugar bien, pero está el miedo a perder y entonces se toma todo con mucha más precaución. Lo primero es defender, después atacar, asumir pocos riesgos. Esa es la sociedad que se vive y es muy difícil para el entrenador y los cuerpos técnicos en la Argentina poder plantearse proyectos a mediano y largo plazo. Yo creo que ahí está el secreto.

— ¿Te planteás volver a dirigir en la Argentina en algún momento?

— Algún día sí, ¿por qué no? No es que cierro la puerta. Al final, son los momentos en tu vida, no solamente profesional sino familiar que van paralelamente y hoy por mis circunstancias familiares no volvería, pero a lo mejor en unos años te diría que sí.

— ¿Seguís los avatares del país más allá del fútbol?

— Sí, los sigo porque tengo mi familia allá, a mis padres. Lo vivo a la distancia como lo he sufrido por más de treinta años desde 1994 que volví y a veces con resignación porque… ¿qué podemos hacer?

— ¿Por qué creés que más allá de los jugadores de la selección y siendo un mercado tan barato para los clubes top europeos, no se peina mucho el mercado argentino a la hora de fichar jugadores? Por ejemplo ahora sólo fueron Julián Álvarez al Manchester City y Enzo Fernández al Benfica. Es raro ver un Barcelona-Real Madrid sin argentinos.

— Es una pregunta de difícil respuesta. Pueden decir que faltan referentes, porque los chicos salen de muy jóvenes, pero no estoy ahí desde hace treinta años. En Argentina hubo un momento en que se perdió aquello de los referentes y los jóvenes crecieron sin eso y hace mucho daño en la formación del futbolista. Quizás ahora en los últimos años ha vuelto gente como Maxi Rodríguez, como Heinze, gente así que ha marcado un poco a los jóvenes y le dio sentido a lo que es una carrera profesional.

— ¿Pudiste ver Arsenal-Rosario Central?

— No… ¿Por qué?

— Porque al saludarse antes de empezar el partido, Leonardo Madelón le dijo a Carlos Tevez “bienvenido a la silla eléctrica”

— ¡Joder! Ese sentimiento es algo que hay que tener en cuenta, ¿eh? Al final, no deja de ser un deporte donde uno va a disfrutar, ¿no? Pero lamentablemente se ha ido a otros derroteros que parece que nos estamos jugando la vida cada vez que el árbitro da comienzo a un partido.

— ¿Qué le diría el Pochettino de hoy al Pochettino joven que recién empezaba en el fútbol si tuvieras que ir para atrás y pudiera advertirle algo?

— No le diría nada porque lo condicionaría. Yo creo que todo lo que hemos hecho fue porque hemos tenido la capacidad de tomar decisiones sin pensar en lo que pudiera venir. Los consejos a la gente joven es para que reflexionen sobre lo que hacen, pero que tomen la decisión que ellos quieran porque al final, no se pueden repetir las vidas, Nosotros, al final, cuando tuvimos nuestras experiencias, las vivimos en otras circunstancias. Nosotros podemos orientar. Lo que podemos hacer es reflexionar y hacer ver que hay otras alternativas, pero las tienen que descubrir los jóvenes. No existe una forma para llegar al éxito sino millones de caminos y cada uno tiene que construir la suya.

— Sos muy aficionado a los vinos. ¿Es cierto que llegaste a jugar en el Giondins de Burdeos por eso?

— Sí, fue así. Tenía otras ofertas y opté por el Girondins, primero porque me gustaban el entrenador y el director deportivo, pero también por la posibilidad de vivir una experiencia allí, que es el lugar más importante del cultivo vitivinícola.

— ¿Y seguís ligado al tema?

— Bueno, me gusta, soy un aficionado pero tampoco estoy metido en ese mundo.

— Increíble aquella anécdota de cuando eras chico y vinieron Marcelo Bielsa y Jorge Griffa a ficharte para Newell’s y, como estabas durmiendo, te destaparon para que pudieran ver tus piernas con otro colaborador.

— Sí, eso lo vivieron mi padre y mi madre. Yo no lo viví porque dormía (risas), pero después Marcelo me lo contó y Griffa también. Son esas anécdotas que quedan porque salió todo bien. Yo siempre pienso cuántas millones de anécdotas debe haber así con gente que después no tuvo éxito pero siempre se cuentan las que salieron bien.

— ¿Vos no sos del todo un bielsista o de la escuela bielsista, si es que hay una escuela bielsista?

— Yo creo que si hay una escuela, puede ser la de Bielsa. Si hay algo que te acerque más o no, se puede decir que hay una escuela, pero no sé si hay de otros entrenadores porque no conozco, pero sí te puedo decir que Bielsa es una persona peculiar, que tiene su método, su forma, su filosofía y sobre todo, es un método que él creó. Y los que venimos atrás, no sé si podemos adquirir cosas de Marcelo, pero nunca seremos Marcelo. Yo creo que para ser bielsista tenés que trabajar con él, pero no como jugador, porque yo fui jugador de sus equipos, pero no he visto ni el uno por ciento de lo que es Marcelo Bielsa. Hay compañeros que tuve como Eduardo Berizzo que ha trabajado como segundo entrenador en su cuerpo técnico, y ahí sí sale a entrenar y puede considerarse bielsista o que utiliza el método Bielsa, como Gabriel Heinze, Darío Franco, Jorge Sampaoli, que han trabajado con él. Yo, no. Y en su momento, como jugador tampoco tenía la capacidad de discernir “bueno, estamos haciendo esto por tal cosa”. Muchas veces entrenábamos algo y yo pensaba “¿cuál es el objetivo?” y trataba de jugar lo mejor posible. Sí puedo decirte que Bielsa es una persona adelantada en el fútbol y una persona que tiene un método, lo lleva y lo respeta y se respeta a sí mismo, porque es lo que él siente y no es posible copiarlo porque él tiene una personalidad y un carácter que lo hacen único. Yo creo que sí hay una escuela, como en su momento estuvo la de (Carlos) Bilardo también y pudo haber sido la de (César) Menotti, al que no conocí, no lo conozco y me gustaría conocer. Pero el resto somos entrenadores que hemos sacado cosas de cada entrenador que tuvimos desde las divisiones inferiores hasta nuestros últimos años de carrera como futbolistas.

—¿Y quién te marcó más?

— Todos, desde el que mejor me llevé hasta el peor, de todos saqué algo y desde que fui entrenador respeté mucho a los colegas porque se trabaja con dificultades extremas y no es nada fácil.

Fuente Infobae

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