Fue un largo pulso que tuvieron Michael Schumacher, baluarte de Ferrari, y Jacques Villeneuve, referente de Williams. Ambos se disputaron el campeonato mundial de Fórmula 1 de 1997 hasta la última carrera en el Autódromo de Jerez de la Frontera, España, donde hubo una definición de alto voltaje y sus consecuencias cambiaron las reglas para siempre en la historia de la Máxima. Fue un fin de semana lleno de polémicas y en la que estuvo involucrado un argentino.

Los dos llegaron a sus escuderías en la temporada anterior. Villeneuve arribó con el peso de un apellido histórico ya que su padre, Gilles, fue uno de losmáximos ídolos de todos los tiempos a pesar de haber ganado solo seis carreras. Pero Jacques gestó su campaña con nombre propio y tras ser campeón de la IndyCar y ganar las 500 Millas de Indianápolis en 1995, irrumpió con todo en la F1 ya que hizo la pole positions el día de su debut, en Australia 1996.

En tanto que Schumi fue contratado por Ferrari para intentar cortar la sequía de títulos en el Campeonato Mundial de Conductores que venía desde 1979 con la coronación de Jody Scheckter. El jefe del equipo, Jean Todt, apostó por su incorporación para que el equipo de Maranello recupere la gloria. Más allá de su talento y de sus pergaminos luego de su bicampeonato en 1994/1995 con Benetton, vio en el Kaiser un líder natural para pelear por lo máximo. Una figura con mucha personalidad y con un espíritu competitivo al estilo de Ayrton Senna. En su primera temporada con la Scuderia, el germano consiguió tres victorias con un auto que estuvo lejos de los aplastantes Williams-Renault.

En 1997 Damon Hill no acordó su contrato con Williams y se llevó el “1″ a Arrows. Villeneuve quedó como el piloto número uno del team de Grove que era el equipo a batir con los poderosos motores Renault. Esa combinación había logrado tres títulos con Nigel Mansell (1992), Alain Prost (1993) y el propio Hill (1997). Jacques tuvo como compañero a Heinz-Harald Frentzenex de Corinna Betsch, quien ya estaba casada con Schumacher. En tanto que Eddie Irvine fue el escudero del alemán en Ferrari.

Villeneuve arrancó mejor con dos triunfos en las primeras tres fechas, incluida la Argentina, donde se impuso el 13 de abril en Buenos Aires luego de una interesante lucha con Irvine. Sumó otras cinco victorias y llegó a la última fecha con 77 puntos, uno menos que Schumacher que hasta la cita española había vencido en cinco oportunidades.

El denominado Gran Premio de Europa en el trazado de Jerez fue el cierre del campeonato y en una clasificación electrizante por primera vez en la historia los tres pilotos más rápidos establecieron el mismo tiempo. Villeneuve fue el primero que alcanzó el crono de 1m21s072. Catorce minutos más tarde lo logró Schumacher y en los últimos nueve minutos también lo consiguió Frentzen. La norma estipuló darle la pole positions al primero que marcó ese registro y el canadiense partió adelante.

Sin embargo, en el arranque de la carrera Schumacher partió mejor, superó a Villeneuve y lideró hasta su primera parada en los boxes en el giro 22 y en el siguiente el canadiense hizo lo propio. Las posiciones se mantuvieron, pero entre la vuelta 43 y 44 Jacques comenzó a reducir su diferencia con Michael. El norteamericano fue rompiendo los relojes, aunque en ocasiones perdió terreno con algunos rezagados como el caso del argentino Norberto Fontana, que corrió para para Sauber con motores Ferrari. En diálogo con Infobae, el piloto reconoció que recibió la orden de taparlo a Villeneuve para permitirle a Schumacher alejarse en la punta. “Nos mandaron a todos a que si pudiéramos lo hiciéramos. Sauber corría con motores Ferrari y Michael Schumacher peleaba por el título con Villeneuve (Williams). Lástima que Ferrari perdió el campeonato”, contó el Gigante de Arrecifes.

Aunque Villeneuve fue un hombre en llamas y con el ritmo que tuvo a bordo del Williams en la ronda 48 ya estuvo a menos de un segundo de Schumacher. Las diferencias desaparecieron. Luego de la recta opuesta, el sector más rápido del trazado, le puso su Williams FW19 por el lado interno a la Ferrari F310 B, estiró el frenaje en la curva Dry Sack y recibió el golpe de Schumacher. La cámara de frente fue clara, pero la que estuvo a bordo de la Ferrari, resultó contundente y expuso al alemán.

Schumacher terminó con su auto en la cama de leca. Su ex colega Martin Brundle ya había iniciado su labor como comentarista y señaló en ese momento: “Eso no funcionó, Michael. Golpeaste la parte equivocada de él, amigo mío”. La conmoción invadió el box de Ferrari y la amargura golpeó a los tifosis. La racha negativa continuó y ya eran 18 años sin título de Pilotos.

Villeneuve quedó primero, pero en el final fue superado por los McLaren-Mercedes de Mika Häkkinen y David Coulthard. Terminó tercero y sumó los 4 puntos necesarios para poder coronarse campeón mundial. Logró así el título que no pudo conquistar su padre, quien falleció en un terrible accidente en la clasificación del Gran Premio de Bélgica el 8 de mayo de 1982.

De los festejos en el podio con los pilotos de McLaren levantando a Villeneuve el foco pasó al box de Ferrari, cuyo sismo se registró en la Escala de Richter. “Al final, Michael se acercó a Jacques y trató de noquearlo”, conjeturó Ross Brawn, responsable técnico de la Scuderia, en la serie documental Race to Perfection hablando sobre el incidente. “Fue un error de Michael, no debería haberlo hecho”, agregó el técnico inglés. “Curiosamente, cuando regresó a boxes, tenía una visión mental completamente diferente de lo que ocurrido. No fue hasta que vio la televisión que se dio cuenta de lo que realmente había sucedido”, reveló el actual responsable deportivo de la F1. “Regresó a los boxes y nos decía, ‘tenemos que descalificar a Villeneuve’, y yo le dije, ‘Michael, realmente necesitas mirar la televisión porque realmente no se ve de esa manera’. Miró el monitor, se quedó en silencio por unos segundos y se dio cuenta de que las cosas no habían sido como él pensaba que eran desde el cockpit (donde van los pilotos en el auto)”, confesó. “Creo que, cuando estás en el cockpit, tienes el casco puesto y suceden cosas a tu alrededor, actúas instintivamente, y Michael actuó instintivamente para defender la posición”, explicó. “Era tan competitivo que eso fue lo que hizo”, concluyó Brawn.

Ferrari brindó una conferencia de prensa el martes siguiente en la que Schumacher reconoció su error: “Soy un humano como todos los demás y desafortunadamente cometí un error”, dijo. “No hago muchos, pero lo hice esta vez”, añadió. Sin embargo, la prensa internacional le fue a yugular al Kaiser, incluso los medios alemanes: “Schumacher fue el culpable del incidente. Jugó por apuestas altas y perdió todo: el Campeonato del Mundo y su reputación de juego limpio” (Bild). “Un kamikaze sin honor. El monumento está empezando a romperse porque los cimientos son defectuosos” (Frankfurter Allgemeine). “Ver desaparecer un título después de esperar 18 años es bastante triste. Pero verlo en humo con el movimiento de Michael Schumacher es, lamentablemente, mucho peor. Es vergonzoso” (La Repubblica). “Su imagen de campeón se rompió, como un vaso golpeado por una piedra” (La Stampa). “Schumacher perdió el último vestigio de su reputación de deportista” (Daily Mail).

La FIA tomó cartas en el asunto. El “Schumachergate” fue un escándalo con el grave antecedente de la definición de 1994 en la que chocó con su Benetton al Williams de Hill, sabiendo que si ambos abandonaban, el germano era el campeón, mismo escenario al acontecido con Villeneuve. El Kaiser apostó y jugó fuerte. La primera le salió bien, la segunda, no.

Luego de un largo debate el 11 de noviembre la FIA decidió una dura sanción a Schumacher quien perdió los 78 puntos que sumó en esa temporada, pero le respetaron para las estadísticas sus victorias, podios, poles positions y otros resultados. Y debió participar de una campaña de seguridad vial durante la temporada siguiente. El entonces presidente de la FIA, Max Mosley, declaró en el panel que “se llegó a la conclusión de que, aunque las acciones fueron deliberadas, no fueron premeditadas”.

Luego Schumacher logró cinco títulos seguidos con Ferrari entre 2000 y 2004. Agigantó su leyenda y lo ocurrido en Jerez no invalida su enorme campaña. Pero tuvo algún otro episodio polémico como en la clasificación de Mónaco en 2006, cuando se pasó en la curva de la Rascasse y su Ferrari bloqueó el paso de los otros autos y le impidió a Fernando Alonso mejorar su tiempo con su Renault. No obstante, el español ese año logró su bicampeonato.

El toque de Schumacher a Villeneuve estuvo muy presente en la previa a la última carrera de 2021 en Abu Dhabi en la que Max Verstappen Lewis Hamilton llegaron igualados en puntos luego de un año cargado de tensiones con toques y choques entre ellos. Días antes de la carrera en Yas Marina, la FIA emitió un comunicado en la que les alertó a los pilotos cuáles podrían ser las posibles sanciones. Desde que aquel 26 de octubre de 1997 las reglas cambiaron para siempre en el automovilismo, ya que se sentó el precedente de que no todo vale en una definición de campeonato.

Fuente Infobae

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