Las autoridades de Japón informaron que ascendió a 48 el número de muertos por el terremoto de magnitud 7,6 que sacudió el lunes la costa occidental del centro de ese país asiático y provocó la emisión de una alerta por olas de tsunami que fue levantada este martes, después de casi 18 horas de vigencia.

«Se han confirmado daños muy cuantiosos, incluidas numerosas víctimas, edificios colapsados e incendios», indicó el primer ministro japonés, Fumio Kishida, en una rueda de prensa que protagonizó un día después de los movimientos telúricos ocurridos en la península de Noto, en la prefectura de Ishikawa.

En paralelo, citó una «carrera contra el tiempo» por rescatar a los afectados. Se estimaba que más de 50 mil personas habían sido evacuadas en distintas regiones del país.

Kishida aseguró, además, que está siendo extremadamente difícil para los vehículos de asistencia acceder a las áreas en el norte de la península de Noto y que el Gobierno ha enviado ya suministros por barco.

La cadena de radiotelevisión estatal japonesa NHK aseguró que puede haber aún más gente atrapada bajo los escombros de unas 14 construcciones que se derrumbaron y que, por lo tanto, la cantidad de víctimas fatales puede incrementarse. La Agencia Meteorológica Japonesa (JMA) indicó que después del terremoto inicial se registraron 155 sismos adicionales que en su mayoría tuvieron magnitudes superiores a 3. Las autoridades exhortaron a la población a refugiarse ante el riesgo de olas gigantes.

Olas de 1,2 metros de altura golpearon el puerto de Wajima, en la península de Noto, a las 16H21 (07H21 GMT), y otras más pequeñas se registraron en otros lados, incluido en la isla de Hokkaido, en el norte.

Pese a ello, la JMA anunció la mañana del martes el levantamiento de todas las alertas de tsunami.

El Ministro de Defensa, Minoru Kihara, informó que 1.000 militares están preparados para dirigirse a la región y que otros 8.500 fueron movilizados. Las autoridades usaron también 20 aviones militares para registrar los daños.

La autoridad de transporte cerró las autopistas en la zona cercana al epicentro y Japan Railways anunció que los trenes de alta velocidad entre Tokio y la prefectura de Ishikawa quedaron interrumpidos.

El gobierno, por otro lado, precisó que no se registraron consecuencias en las centrales nucleares del país.

En Ishikawa y las prefecturas vecinas de Toyama y Niigata unos 33.500 hogares quedaron privados de electricidad. Muchas casas se derrumbaron en la ciudad de Suzu, según los informes.

El portavoz del gobierno, Yoshimasa Hayashi, señaló «seis casos» de personas que estaban en edificios derrumbados en la zona de Ishikawa. Imágenes en la televisión mostraron también un importante incendio que devastó varios edificios en Wajima.

Situado en el denominado «cinturón de fuego» del Pacífico, Japón es uno de los países del mundo donde los sismos son más frecuentes.

El archipiélago aplica normas de construcción extremadamente estrictas, de modo que los edificios suelen ser capaces de resistir fuertes sismos, y los residentes están acostumbrados a este tipo de situaciones.

Pero persiste en el país el traumático recuerdo del terrible terremoto de magnitud 9,0 seguido de un gigantesco tsunami que en marzo de 2011 provocó una catástrofe que dejó unos 20.000 muertos o desaparecidos. Ese episodio incluyó el accidente nuclear de Fukushima, el peor registrado en el mundo desde el de Chernóbil en 1986.

Fuente La Unión Digital

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